Inmaculada

Hemos encontrado varios fundamentos claros en las Escrituras respecto a la Inmaculada Concepción de María, pero queda todavía hay una gran pregunta por hacer: ¿Por qué Dios preservó a María de la condición humana? ¿Por qué la preservó de la mancha y consecuencias del pecado original?

Muchos han contestado a estas cuestiones a lo largo de los siglos, pero quizá la mejor respuesta viene del beato Cardenal John Henry Newman, quien fue el converso al catolicismo más famoso de los últimos doscientos años:

“María no fue un mero instrumento de la dispensación divina. El Verbo divino no se limitó a entrar en Ella y a salir de Ella. No pasó simplemente a través de la Virgen, corno pasa a través de nosotros en la Sagrada Comunión. El Verbo no asumió un cuerpo celestial preparado por ángeles y traído luego a este mundo. Tomó por el contrario de la Virgen la sangre y la sustancia de hombre. Se hizo hombre a partir de Ella. Llevó el perfil y los rasgos físicos de su Madre, así como numerosos aspectos del carácter en el que se manifestaba al mundo. Se reconocería sin duda por el parecido a la Madre que Jesús era su Hijo… ¿No era conveniente que el Padre eterno la preparase para este ministerio único mediante una santificación previa?” John Henry Newman, Meditación sobre el misterio de María

La clave de todo el párrafo en lo que dice el beato Cardenal, está en la última oración: la palabra “conveniente”. Era conveniente que María fuese preservada de todo pecado. Dios podría haberlo hecho de cualquier otra forma, pero no lo hizo. Él pensó que era conveniente, (apropiado) que Jesús heredara de su madre una naturaleza humana libre de pecado, tal como heredó sus ojos y su nariz, y su color de piel.

Otra analogía que también aclara un poco por qué María fue concebida de manera inmaculada es esta: al igual que el sacerdote tiene mucho cuidado al purificar los vasos sagrados que se usan en la misa, los cuales contienen el cuerpo y sangre eucarísticos de Jesús, así también Dios tuvo el mismo cuidado de purificar el vaso (el Arca) que llevaría el cuerpo y sangre de Jesús en su vientre y lo cuidaría durante toda su vida. No hay nada más preciado que cualquiera de los dos pudiera contener y el hecho de mantener los vasos puros, es un símbolo de respeto y honor por lo que contenían y a quién contenían.

Recordemos que el Arca estaba hecha de acacia, un tipo de madera incorruptible, y cubierta de oro puro por dentro y por fuera, significado de pureza: “Tú harás un arca de madera de acacia, que deberá tener ciento veinticinco centímetros de largo por setenta y cinco de ancho y setenta y cinco de alto. La recubrirás de oro puro por dentro y por fuera, y pondrás alrededor de ella, en la parte de arriba, una moldura de oro” Ex. 25, 10-1 Las verdades de María revelan mayores verdades sobre Jesucristo. La pureza de María hace más evidente aún la santidad de Jesús.

Objeciones a la Inmaculada Concepción

La doctrina de la Inmaculada Concepción ha sido una de las enseñanzas más controvertidas de nuestra iglesia. Muchos cristianos e incluso algunos santos han expresado sus inquietudes respecto al dogma. Estas inquietudes generalmente plantean dos objeciones.

1. Redimida por anticipación.

La objeción más común es: “Creer que María es libre de todo pecado, es decir, santísima, de alguna manera la hace más que humana o le quitamos importancia a la obra de salvación de Cristo”. La Iglesia Católica a través del dogma de la Inmaculada Concepción, no niega que María, al igual que el resto de nosotros, necesitaba ser salvada del pecado, ni tampoco pretende significar que el estado inmaculado de María fuera por obra propia. No enseña que ella lo mereció o lo logró por su propio esfuerzo, sino lo opuesto.

En el documento que declaró el dogma de la Inmaculada Concepción, el Papa Pío IX aclaró esas inquietudes completamente al escribir: “…Declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser, por tanto, firme y constantemente creída por todos los fieles” Pío IX, Ineffabilis Deus

El Papa aclara que la Inmaculada Concepción es una gracia singular de Dios. Afirma que esa gracia fue ganada a beneficio de ella por Jesucristo. Jesús fue su Salvador del mismo modo que es el Salvador del género humano. La Inmaculada Concepción de María, fue un acto divino de preservación. ¡Es una obra de Dios, no de María! La Inmaculada Concepción fue el fruto de la redención aplicado a María por vía de anticipación.

Para entenderlo mejor, debemos recordar que Dios no está sujeto al tiempo como nosotros. Esta es la razón por la cual, la muerte de Cristo en el Calvario pudo conseguir frutos de la salvación para aquellos que vivieron cientos de años antes que Él y también para que aquellos que vivirían cientos de años después de su muerte y resurrección.

Al igual que tú y yo hemos sido redimidos por Jesús, que murió en la cruz mucho antes que naciéramos, así también María fue salvada desde el momento de su concepción por un Dios que todavía no había nacido en el tiempo, un Dios cuya muerte salvadora no llegaría hasta años después. María necesitaba un Salvador, pues al igual que el resto de nosotros, necesitaba ser redimida, pero su redención fue un acto de preservación, del mismo modo que la redención de otros fue un acto de liberación.

Dios hace algo parecido hoy en día. Él rescata a algunas personas por preservación y otras por redención. Muchas personas hacen cosas malas y luego son liberadas por Dios, pero algunas personas nacen con una inclinación natural hacia la virtud y rechazan el pecado desde
pequeños. De cualquier forma, por prevención o liberación, la redención es una obra de Dios, es un regalo de su gracia.

2. Sin pecado concebida

Otra objeción común que a menudo expresan los no católicos es: ¿Cómo puede la Iglesia decir que María era libre de pecado cuando las Escrituras afirman que todos han pecado?: “Porque a los ojos de Dios, nadie será justificado por las obras de la Ley, ya que la Ley se limita a
hacernos conocer el pecado. Pero ahora, sin la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios atestiguada  por la Ley y los Profetas: la justicia de Dios, por la fe en Jesucristo, para todos los que creen. Porque no hay ninguna distinción: todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” Rom. 3, 20 23

El leer ese pasaje en su contexto, es leerlo en el corazón de la Iglesia. Lo que hace Pablo es comparar grupos, no individuos. Y cuando habla de “todos”, Pablo está hablando de “todas las razas” de la humanidad. En esta sección de Romanos, San Pablo habla de la pecaminosidad de los judíos y de los gentiles. Argumenta que, por el simple hecho de ser judío, no hace a una persona más santa ni más virtuosa. También dice que la estricta obediencia a la ley ceremonial de la Antigua Alianza, no puede dar vida. Él les explica a los judíos que el pecado se ha colado entre el pueblo de la alianza al igual que lo hizo con el resto del mundo.

Si por “todos”, Pablo se refiriera a todo ser humano concebido, él estará acusando a Jesús de pecador, sin mencionar a los bebés y a los no nacidos. pero esto no es lo que Pablo quiere decir. Así pues, al leer el pasaje en el contexto de todo el libro de Romanos, sin mencionar el contexto de la totalidad de las Escrituras, podemos observar que de ninguna manera contradice la Inmaculada Concepción de María.

Da gracias a Dios por habernos dado a María. (Hazlo con tus propias palabras)

Medita un momento la vida de María, y en cómo nunca dejó de confiar en Dios a pesar de los momentos tan difíciles que pasó. Medita también en la Consagración: ¡Vas a ser esclavo de María!

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…

En el en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!

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