{"id":15586,"date":"2021-02-13T13:15:12","date_gmt":"2021-02-13T18:15:12","guid":{"rendered":"http:\/\/cieloabierto.com.mx\/site\/?p=15586"},"modified":"2023-02-24T19:32:32","modified_gmt":"2023-02-24T19:32:32","slug":"consagracion-a-san-jose-dia-0","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cieloabierto.com.mx\/blog\/2021\/02\/consagracion-a-san-jose-dia-0\/","title":{"rendered":"Consagraci\u00f3n a San Jos\u00e9: (Introducci\u00f3n)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe title=\"Consagraci\u00f3n de San Jos\u00e9: D\u00eda 0 - Introducci\u00f3n\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/lML3y2QoZGE?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n<h3><strong>Queridos hermanos:<\/strong><\/h3>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Hace poco m\u00e1s de dos mil a\u00f1os el Pueblo de Dios viv\u00eda en una \u00e9poca muy complicada.&nbsp;<\/p>\n<p>Eran tiempos de persecucio\u0301n y los romanos atemorizaban al mundo. Era un imperio lleno de falsos dioses y de li\u0301deres impi\u0301os y crueles. Fue en ese momento en que Dios quiso venir al mundo para salvarlo de la muerte y el pecado, pero para esta gran misio\u0301n, el nin\u0303o Jesu\u0301s necesito\u0301 de los cuidados paternales de un hombre, que lo salvo\u0301 de las manos de Herodes y lo guio durante su vida. Hoy, nuestra iglesia y el mundo entero esta\u0301 viviendo tiempos muy difi\u0301ciles. Esta es una etapa de confusio\u0301n y oscuridad, pero tambie\u0301n es un tiempo de gracia y derramamiento de bendiciones por parte de Dios.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Estamos en medio de una batalla entre el bien y el mal, la batalla entre la simiente de la Mujer (los hijos de Mari\u0301a) y la simiente de la serpiente (los seguidores del demonio): \u00abPondre\u0301 enemistad entre ti y la mujer, entre tu simiente y la suya. E\u0301l te aplastara\u0301 la cabeza y tu\u0301 le acechara\u0301s el talo\u0301n\u00bb <em>Gen. 3, 15.<\/em><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Esta batalla ha estado lleva\u0301ndose a cabo por siglos, pero desde hace algunos an\u0303os podemos afirmar que se ha hecho ma\u0301s notoria, y que se esta\u0301 intensificando cada di\u0301a. \u00a1Ha llegado el tiempo de San Jose\u0301! En realidad, siempre ha sido un poderoso intercesor ante Dios, pero llegamos al momento en la historia de la salvacio\u0301n en que debe San Jose\u0301 debe ser conocido e invocado por todos los cristianos. E\u0301l nos ensen\u0303ara\u0301 a ser humildes, do\u0301ciles al Espi\u0301ritu, resistentes a las tentaciones y fieros guerreros defensores de la verdadera fe.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>El Papa Francisco convoco\u0301 a un an\u0303o especial dedicado a San Jose\u0301 para celebrar los 150 an\u0303os de la declaracio\u0301n de San Jose\u0301 como Patrono de la Iglesia Universal. El an\u0303o jubilar de San Jose\u0301 abarca desde el 8 de diciembre de 2020 hasta el 8 de diciembre de 2021. Este an\u0303o trae consigo regalos de Dios, entre ellos, indulgencias especiales que podemos conseguir durante todo el an\u0303o y especialmente en las fiestas dedicadas a San Jose\u0301, el 19 de marzo y el 1 de mayo.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>El Espi\u0301ritu Santo nos ha impulsado hacer una consagracio\u0301n a san Jose\u0301, en la cual nos entregamos a su intercesio\u0301n y patrocinio para recibir los dones que Dios nos quiere conceder a trave\u0301s de e\u0301l. Al ofrecernos a la gui\u0301a de San Jose\u0301 a trave\u0301s de nuestra consagracio\u0301n, le otorgamos un \u201cpermiso\u201d para que sea nuestro padre espiritual y nuestro modelo en el camino de unio\u0301n con Dios. Asi\u0301 mismo, le solicitamos que nos tome como hijos espirituales, para asi\u0301 recibir sus cuidados.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>A trave\u0301s de esta consagracio\u0301n conoceremos a este gran santo, lo que Dios hizo en e\u0301l, los dones que le otorgo\u0301 para repartirlos entre sus hijos y lo aprenderemos a amar de manera especial. Entonces e\u0301l nos llevara\u0301 de la mano a alcanzar la santidad: \u201cCuando Dios desea elevar un alma a mayores alturas, la une a San Jose\u0301 da\u0301ndole un fuerte amor por el buen santo\u201d <em>(San Pedro Julia\u0301n Eymard)<\/em><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>San Juan Pablo II llamo\u0301 a San Jose\u0301 \u201cGuardia\u0301n del Misterio de Dios\u201d para describir su papel en la historia de la salvacio\u0301n. Asi\u0301 nosotros, a trave\u0301s de esta consagracio\u0301n, nos hacemos \u201cguardianes del misterio de Dios\u201d en un tiempo en que la Verdad de Dios esta\u0301 siendo atacada y la mentira es impuesta. San Pablo nos recuerda: \u00abComprendan en que\u0301 tiempo estamos viviendo, y que ya es hora de despertar del suen\u0303o\u00bb <em>Rom. 13, 11a<\/em><\/p>\n<p>Si por alguna razo\u0301n no pudiste cumplir con algu\u0301n di\u0301a de la preparacio\u0301n, no te preocupes, el entregarnos a Dios a trave\u0301s de San Jose\u0301 no se trata de cumplir preceptos, sino de preparar el corazo\u0301n para darnos totalmente. Simplemente al di\u0301a siguiente haz la lectura de meditacio\u0301n y las oraciones que corresponden y continu\u0301a con tu consagracio\u0301n.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Esta consagracio\u0301n esta\u0301 basada en el libro \u201cConsecration to St. Joseph\u201d, del Padre Donald Calloway y en la \u201cConsagracio\u0301n a San Jose\u0301\u201d elaborada por el Obispo Gerard Battersby, Obispo Auxiliar de la Arquidio\u0301cesis de Detroit, Michigan, Estados Unidos.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Les dejamos la carta aposto\u0301lica \u201cPatris Corde\u201d del Papa Francisco como introduccio\u0301n de nuestra preparacio\u0301n.<\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>\u00a1Dios los bendiga!<\/p>\n<hr>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>CARTA APOST\u00d3LICA <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: revert; color: initial;\">PATRIS CORDE<\/span><\/strong><\/p>\n<div class=\"page\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>CON MOTIVO DEL 150\u00b0 ANIVERSARIO DE LA DECLARACIO\u0301N DE SAN JOSE\u0301 COMO PATRONO DE LA IGLESIA UNIVERSAL<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Con corazo\u0301n de padre: asi\u0301 Jose\u0301 amo\u0301 a Jesu\u0301s, llamado en los cuatro Evangelios \u00abel hijo de Jose\u0301\u00bb[1].<\/p>\n<p>Los dos evangelistas que evidenciaron su figura, Mateo y Lucas, refieren poco, pero lo suficiente para entender que\u0301 tipo de padre fuese y la misio\u0301n que la Providencia le confio\u0301.<\/p>\n<p>Sabemos que fue un humilde carpintero (cf. Mt 13,55), desposado con Mar\u00eda (cf. Mt 1,18; Lc 1,27); un \u00abhombre justo\u00bb (Mt 1,19), siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios manifestada en su ley (cf. Lc 2,22.27.39) y a trav\u00e9s de los cuatro sue\u00f1os que tuvo (cf. Mt 1,20; 2,13.19.22). Despu\u00e9s de un largo y duro viaje de Nazaret a Bel\u00e9n, vio nacer al Mes\u00edas en un pesebre, porque en otro sitio \u00abno hab\u00eda lugar para ellos\u00bb (Lc 2,7). Fue testigo de la adoraci\u00f3n <br>de los pastores (cf. Lc 2,8-20) y de los Magos (cf. Mt 2,1-12), que representaban respectivamente el pueblo de Israel y los pueblos paganos.<\/p>\n<p>Tuvo la valent\u00eda de asumir la paternidad legal de Jes\u00fas, a quien dio el nombre que le revel\u00f3 el \u00e1ngel: \u00abT\u00fa le pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas, porque \u00e9l salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados\u00bb (Mt 1,21). Como se sabe, en los pueblos antiguos poner un nombre a una persona o a una cosa significaba adquirir la pertenencia, como hizo Ad\u00e1n en el relato del G\u00e9nesis (cf. 2,19-20).<\/p>\n<p>En el templo, cuarenta d\u00edas despu\u00e9s del nacimiento, Jos\u00e9, junto a la madre, present\u00f3 el Ni\u00f1o al Se\u00f1or y escuch\u00f3 sorprendido la profec\u00eda que Sime\u00f3n pronunci\u00f3 sobre Jes\u00fas y Mar\u00eda (cf. Lc 2,22-35). Para proteger a Jes\u00fas de Herodes, permaneci\u00f3 en Egipto como extranjero (cf. Mt 2,13-18). De regreso en su tierra, vivi\u00f3 de manera oculta en el peque\u00f1o y desconocido pueblo de Nazaret, en Galilea \u2014de donde, se dec\u00eda: \u201cNo sale ning\u00fan profeta\u201d y \u201cno puede salir nada bueno\u201d (cf. Jn 7,52; 1,46)\u2014, lejos de Bel\u00e9n, su ciudad de origen, y de Jerusal\u00e9n, donde estaba el templo. <\/p>\n<p>Cuando, durante una peregrinaci\u00f3n a Jerusal\u00e9n, perdieron a Jes\u00fas, que ten\u00eda doce a\u00f1os, \u00e9l y Mar\u00eda lo buscaron angustiados y lo encontraron en el templo mientras discut\u00eda con los doctores de la ley (cf. Lc 2,41-50).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de Mar\u00eda, Madre de Dios, ning\u00fan santo ocupa tanto espacio en el Magisterio pontificio como Jos\u00e9, su esposo. Mis predecesores han profundizado en el mensaje contenido en los pocos datos transmitidos por los Evangelios para destacar su papel central en la historia de la salvaci\u00f3n: el beato P\u00edo IX lo declar\u00f3 \u00abPatrono de la Iglesia Cat\u00f3lica\u00bb[2], el venerable P\u00edo XII lo present\u00f3 como \u201cPatrono de los trabajadores\u201d[3] y san Juan Pablo II como \u00abCustodio del Redentor\u00bb[4]. El pueblo lo invoca como \u00abPatrono de la buena muerte\u00bb[5].<\/p>\n<p>Por eso, al cumplirse ciento cincuenta a\u00f1os de que el beato P\u00edo IX, el 8 de diciembre de 1870, lo declarara como Patrono de la Iglesia Cat\u00f3lica, quisiera \u2014como dice Jes\u00fas\u2014 que \u201cla boca hable de aquello de lo que est\u00e1 lleno el coraz\u00f3n\u201d (cf. Mt 12,34), para compartir con ustedes algunas reflexiones personales sobre esta figura extraordinaria, tan cercana a nuestra condici\u00f3n humana. Este deseo ha crecido durante estos meses de pandemia, en los que podemos experimentar, en medio de la crisis que nos est\u00e1 golpeando, que \u00abnuestras vidas est\u00e1n tejidas y <br>sostenidas por personas comunes \u2014corrientemente olvidadas\u2014 que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del \u00faltimo show pero, sin lugar a dudas, est\u00e1n escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia: m\u00e9dicos, enfermeros y enfermeras, encargados de reponer los productos en los supermercados, limpiadoras, cuidadoras, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas y tantos pero tantos otros que comprendieron que nadie se salva solo. [\u2026] Cu\u00e1nta gente cada <br>d\u00eda demuestra paciencia e infunde esperanza, cuid\u00e1ndose de no sembrar p\u00e1nico sino corresponsabilidad. Cu\u00e1ntos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros ni\u00f1os, con gestos peque\u00f1os y cotidianos, c\u00f3mo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oraci\u00f3n. Cu\u00e1ntas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos\u00bb[6]. Todos pueden encontrar en san Jos\u00e9 \u2014el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y oculta\u2014 un intercesor, un apoyo y una gu\u00eda en tiempos de dificultad. San Jos\u00e9 nos recuerda que todos los que est\u00e1n aparentemente ocultos o en \u201csegunda l\u00ednea\u201d tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvaci\u00f3n. A todos ellos va dirigida una palabra de reconocimiento y de gratitud.<\/p>\n<p><strong>1. Padre amado.<\/strong><\/p>\n<p>La grandeza de san Jos\u00e9 consiste en el hecho de que fue el esposo de Mar\u00eda y el padre de Jes\u00fas. En cuanto tal, \u00abentr\u00f3 en el servicio de toda la econom\u00eda de la encarnaci\u00f3n\u00bb, como dice san Juan Cris\u00f3stomo[7].<\/p>\n<p>San Pablo VI observa que su paternidad se manifest\u00f3 concretamente \u00abal haber hecho de su vida un servicio, un sacrificio al misterio de la Encarnaci\u00f3n y a la misi\u00f3n redentora que le est\u00e1 unida; al haber utilizado la autoridad legal, que le correspond\u00eda en la Sagrada Familia, para hacer de ella un don total de s\u00ed mismo, de su vida, de su trabajo; al haber convertido su vocaci\u00f3n humana de amor dom\u00e9stico en la oblaci\u00f3n sobrehumana de s\u00ed mismo, de su coraz\u00f3n <br>y de toda capacidad en el amor puesto al servicio del Mes\u00edas nacido en su casa\u00bb[8].<\/p>\n<p>Por su papel en la historia de la salvaci\u00f3n, san Jos\u00e9 es un padre que siempre ha sido amado por el pueblo cristiano, como lo demuestra el hecho de que se le han dedicado numerosas iglesias en todo el mundo; que muchos institutos religiosos, hermandades y grupos eclesiales se inspiran en su espiritualidad y llevan su nombre; y que desde hace siglos se celebran en su honor diversas representaciones sagradas. Muchos santos y santas le tuvieron una gran devoci\u00f3n, entre ellos Teresa de \u00c1vila, quien lo tom\u00f3 como abogado e intercesor, encomend\u00e1ndose mucho a \u00e9l y recibiendo todas las gracias que le ped\u00eda. Alentada por su experiencia, la santa persuad\u00eda a otros para que le fueran devotos[9].<\/p>\n<p>En todos los libros de oraciones se encuentra alguna oraci\u00f3n a san Jos\u00e9. Invocaciones particulares que le son dirigidas todos los mi\u00e9rcoles y especialmente durante todo el mes de marzo, tradicionalmente dedicado a \u00e9l[10].<\/p>\n<p>La confianza del pueblo en san Jos\u00e9 se resume en la expresi\u00f3n \u201cIte ad Ioseph\u201d, que hace referencia al tiempo de hambruna en Egipto, cuando la gente le ped\u00eda pan al fara\u00f3n y \u00e9l les respond\u00eda: \u00abVayan donde Jos\u00e9 y hagan lo que \u00e9l les diga\u00bb (Gn 41,55). Se trataba de Jos\u00e9 el hijo de Jacob, a quien sus hermanos vendieron por envidia (cf. Gn 37,11-28) y que \u2014siguiendo el relato b\u00edblico\u2014 se convirti\u00f3 posteriormente en virrey de Egipto (cf. Gn 41,41-44).<\/p>\n<p>Como descendiente de David (cf. Mt 1,16.20), de cuya ra\u00edz deb\u00eda brotar Jes\u00fas seg\u00fan la promesa hecha a David por el profeta Nat\u00e1n (cf. 2 Sam 7), y como esposo de Mar\u00eda de Nazaret, san Jos\u00e9 es la pieza que une el Antiguo y el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p><strong>2. Padre en la ternura.<\/strong><\/p>\n<p>Jos\u00e9 vio a Jes\u00fas progresar d\u00eda tras d\u00eda \u00aben sabidur\u00eda, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres\u00bb (Lc 2,52). Como hizo el Se\u00f1or con Israel, as\u00ed \u00e9l \u201cle ense\u00f1\u00f3 a caminar, y lo tomaba en sus brazos: era para \u00e9l como el padre que alza a un ni\u00f1o hasta sus mejillas, y se inclina hacia \u00e9l para darle de comer\u201d (cf. Os 11,3-4).<\/p>\n<p>Jes\u00fas vio la ternura de Dios en Jos\u00e9: \u00abComo un padre siente ternura por sus hijos, as\u00ed el Se\u00f1or siente ternura por quienes lo temen\u00bb (Sal 103,13).<\/p>\n<p>En la sinagoga, durante la oraci\u00f3n de los Salmos, Jos\u00e9 ciertamente habr\u00e1 o\u00eddo el eco de que el Dios de Israel es un Dios de ternura[11], que es bueno para todos y \u00absu ternura alcanza a todas las criaturas\u00bb (Sal 145,9).<\/p>\n<p>La historia de la salvaci\u00f3n se cumple creyendo \u00abcontra toda esperanza\u00bb (Rm 4,18) a trav\u00e9s de nuestras debilidades. <\/p>\n<p>Muchas veces pensamos que Dios se basa s\u00f3lo en la parte buena y vencedora de nosotros, cuando en realidad la mayor\u00eda de sus designios se realizan a trav\u00e9s y a pesar de nuestra debilidad. Esto es lo que hace que san Pablo diga: \u00abPara que no me engr\u00eda tengo una espina clavada en el cuerpo, un emisario de Satan\u00e1s que me golpea para que no me engr\u00eda. Tres veces le he pedido al Se\u00f1or que la aparte de m\u00ed, y \u00e9l me ha dicho: \u201c\u00a1Te basta mi gracia!, porque mi <br>poder se manifiesta plenamente en la debilidad\u201d\u00bb (2 Co 12,7-9).<\/p>\n<p>Si esta es la perspectiva de la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, debemos aprender a aceptar nuestra debilidad con intensa ternura[12].<\/p>\n<p>El Maligno nos hace mirar nuestra fragilidad con un juicio negativo, mientras que el Esp\u00edritu la saca a la luz con ternura. La ternura es el mejor modo para tocar lo que es fr\u00e1gil en nosotros. El dedo que se\u00f1ala y el juicio que hacemos de los dem\u00e1s son a menudo un signo de nuestra incapacidad para aceptar nuestra propia debilidad, nuestra propia fragilidad. S\u00f3lo la ternura nos salvar\u00e1 de la obra del Acusador (cf. Ap 12,10). Por esta raz\u00f3n es importante encontrarnos con la Misericordia de Dios, especialmente en el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n, teniendo una experiencia de verdad y ternura. Parad\u00f3jicamente, incluso el Maligno puede decirnos la verdad, pero, si lo hace, es para condenarnos. Sabemos, sin embargo, que la Verdad que viene de Dios no nos condena, sino que nos acoge, nos abraza, nos sostiene, nos perdona. La Verdad siempre se nos presenta como el Padre misericordioso de la par\u00e1bola (cf. Lc 15,11-32): viene a nuestro encuentro, nos devuelve la dignidad, nos pone nuevamente de pie, celebra con nosotros, porque \u00abmi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado\u00bb (v. 24).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la angustia de Jos\u00e9 pasa la voluntad de Dios, su historia, su proyecto. As\u00ed, Jos\u00e9 nos ense\u00f1a que tener fe en Dios incluye adem\u00e1s creer que \u00c9l puede actuar incluso a trav\u00e9s de nuestros miedos, de nuestras fragilidades, de nuestra debilidad. Y nos ense\u00f1a que, en medio de las tormentas de la vida, no debemos tener miedo de ceder a Dios el tim\u00f3n de nuestra barca. A veces, nosotros quisi\u00e9ramos tener todo bajo control, pero \u00c9l tiene siempre una mirada m\u00e1s amplia.<\/p>\n<p><strong>3. Padre en la obediencia.<\/strong><br>As\u00ed como Dios hizo con Mar\u00eda cuando le manifest\u00f3 su plan de salvaci\u00f3n, tambi\u00e9n a Jos\u00e9 le revel\u00f3 sus designios y lo hizo a trav\u00e9s de sue\u00f1os que, en la Biblia, como en todos los pueblos antiguos, eran considerados uno de los medios por los que Dios manifestaba su voluntad[13].<\/p>\n<p>Jos\u00e9 estaba muy angustiado por el embarazo incomprensible de Mar\u00eda; no quer\u00eda \u00abdenunciarla <br>p\u00fablicamente\u00bb[14], pero decidi\u00f3 \u00abromper su compromiso en secreto\u00bb (Mt 1,19). En el primer sue\u00f1o el \u00e1ngel lo ayud\u00f3 a resolver su grave dilema: \u00abNo temas aceptar a Mar\u00eda, tu mujer, porque lo engendrado en ella proviene del Esp\u00edritu Santo. Dar\u00e1 a luz un hijo, y t\u00fa le pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas, porque \u00e9l salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados\u00bb (Mt 1,20-21). Su respuesta fue inmediata: \u00abCuando Jos\u00e9 despert\u00f3 del sue\u00f1o, hizo lo que el \u00e1ngel del Se\u00f1or le hab\u00eda <br>mandado\u00bb (Mt 1,24). Con la obediencia super\u00f3 su drama y salv\u00f3 a Mar\u00eda.<\/p>\n<p>En el segundo sue\u00f1o el \u00e1ngel orden\u00f3 a Jos\u00e9: \u00abLev\u00e1ntate, toma contigo al ni\u00f1o y a su madre, y huye a Egipto; qu\u00e9date all\u00ed hasta que te diga, porque Herodes va a buscar al ni\u00f1o para matarlo\u00bb (Mt 2,13). Jos\u00e9 no dud\u00f3 en obedecer, sin cuestionarse acerca de las dificultades que pod\u00eda encontrar: \u00abSe levant\u00f3, tom\u00f3 de noche al ni\u00f1o y a su madre, y se fue a Egipto, donde estuvo hasta la muerte de Herodes\u00bb (Mt 2,14-15).<\/p>\n<p>En Egipto, Jos\u00e9 esper\u00f3 con confianza y paciencia el aviso prometido por el \u00e1ngel para regresar a su pa\u00eds. Y cuando en un tercer sue\u00f1o el mensajero divino, despu\u00e9s de haberle informado que los que intentaban matar al ni\u00f1o hab\u00edan muerto, le orden\u00f3 que se levantara, que tomase consigo al ni\u00f1o y a su madre y que volviera a la tierra de Israel (cf. Mt 2,19-20), \u00e9l una vez m\u00e1s obedeci\u00f3 sin vacilar: \u00abSe levant\u00f3, tom\u00f3 al ni\u00f1o y a su madre y entr\u00f3 en la tierra de <br>Israel\u00bb (Mt 2,21).<\/p>\n<p>Pero durante el viaje de regreso, \u00abal enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir all\u00ed y, avisado en sue\u00f1os \u2014y es la cuarta vez que sucedi\u00f3\u2014, se retir\u00f3 a la regi\u00f3n de Galilea y se fue a vivir a un pueblo llamado Nazaret\u00bb (Mt 2,22-23).<\/p>\n<p>El evangelista Lucas, por su parte, relat\u00f3 que Jos\u00e9 afront\u00f3 el largo e inc\u00f3modo viaje de Nazaret a Bel\u00e9n, seg\u00fan la ley del censo del emperador C\u00e9sar Augusto, para empadronarse en su ciudad de origen. Y fue precisamente en esta circunstancia que Jes\u00fas naci\u00f3 y fue asentado en el censo del Imperio, como todos los dem\u00e1s ni\u00f1os (cf. Lc 2,1-7).<\/p>\n<p>San Lucas, en particular, se preocup\u00f3 de resaltar que los padres de Jes\u00fas observaban todas las prescripciones de la ley: los ritos de la circuncisi\u00f3n de Jes\u00fas, de la purificaci\u00f3n de Mar\u00eda despu\u00e9s del parto, de la presentaci\u00f3n del primog\u00e9nito a Dios (cf. 2,21-24)[15].<\/p>\n<p>En cada circunstancia de su vida, Jos\u00e9 supo pronunciar su \u201cfiat\u201d, como Mar\u00eda en la Anunciaci\u00f3n y Jes\u00fas en Getseman\u00ed. Jos\u00e9, en su papel de cabeza de familia, ense\u00f1\u00f3 a Jes\u00fas a ser sumiso a sus padres, seg\u00fan el mandamiento de Dios (cf. Ex 20,12).<\/p>\n<p>En la vida oculta de Nazaret, bajo la gu\u00eda de Jos\u00e9, Jes\u00fas aprendi\u00f3 a hacer la voluntad del Padre. Dicha voluntad se transform\u00f3 en su alimento diario (cf. Jn 4,34). Incluso en el momento m\u00e1s dif\u00edcil de su vida, que fue en Getseman\u00ed, prefiri\u00f3 hacer la voluntad del Padre y no la suya propia[16] y se hizo \u00abobediente hasta la muerte [\u2026] de cruz\u00bb (Flp 2,8).<\/p>\n<p>Por ello, el autor de la Carta a los Hebreos concluye que Jes\u00fas \u00abaprendi\u00f3 sufriendo a obedecer\u00bb (5,8).<\/p>\n<p>Todos estos acontecimientos muestran que Jos\u00e9 \u00abha sido llamado por Dios para servir directamente a la persona y a la misi\u00f3n de Jes\u00fas mediante el ejercicio de su paternidad; de este modo \u00e9l coopera en la plenitud de los tiempos en el gran misterio de la redenci\u00f3n y es verdaderamente \u201cministro de la salvaci\u00f3n\u201d\u00bb[17].<\/p>\n<p><strong>4. Padre en la acogida.<\/strong><\/p>\n<p>Jos\u00e9 acogi\u00f3 a Mar\u00eda sin poner condiciones previas. Confi\u00f3 en las palabras del \u00e1ngel. \u00abLa nobleza de su coraz\u00f3n le hace supeditar a la caridad lo aprendido por ley; y hoy, en este mundo donde la violencia psicol\u00f3gica, verbal y f\u00edsica sobre la mujer es patente, Jos\u00e9 se presenta como figura de var\u00f3n respetuoso, delicado que, aun no teniendo toda la informaci\u00f3n, se decide por la fama, dignidad y vida de Mar\u00eda. Y, en su duda de c\u00f3mo hacer lo mejor, Dios lo ayud\u00f3 a <br>optar iluminando su juicio\u00bb[18].<\/p>\n<p>Muchas veces ocurren hechos en nuestra vida cuyo significado no entendemos. Nuestra primera reacci\u00f3n es a menudo de decepci\u00f3n y rebeli\u00f3n. Jos\u00e9 deja de lado sus razonamientos para dar paso a lo que acontece y, por m\u00e1s misterioso que le parezca, lo acoge, asume la responsabilidad y se reconcilia con su propia historia. Si no nos reconciliamos con nuestra historia, ni siquiera podremos dar el paso siguiente, porque siempre seremos prisioneros <br>de nuestras expectativas y de las consiguientes decepciones&nbsp;<\/p>\n<p>La vida espiritual de Jos\u00e9 no nos muestra una v\u00eda que explica, sino una v\u00eda que acoge. S\u00f3lo a partir de esta acogida, de esta reconciliaci\u00f3n, podemos tambi\u00e9n intuir una historia m\u00e1s grande, un significado m\u00e1s profundo. Parecen hacerse eco las ardientes palabras de Job que, ante la invitaci\u00f3n de su esposa a rebelarse contra todo el mal que le suced\u00eda, respondi\u00f3: \u00abSi aceptamos de Dios los bienes, \u00bfno vamos a aceptar los males?\u00bb (Jb 2,10).<\/p>\n<p>Jos\u00e9 no es un hombre que se resigna pasivamente. Es un protagonista valiente y fuerte. La acogida es un modo por el que se manifiesta en nuestra vida el don de la fortaleza que nos viene del Esp\u00edritu Santo. S\u00f3lo el Se\u00f1or puede darnos la fuerza para acoger la vida tal como es, para hacer sitio incluso a esa parte contradictoria, inesperada y decepcionante de la existencia.<\/p>\n<p>La venida de Jes\u00fas en medio de nosotros es un regalo del Padre, para que cada uno pueda reconciliarse con la carne de su propia historia, aunque no la comprenda del todo.<\/p>\n<p>Como Dios dijo a nuestro santo: \u00abJos\u00e9, hijo de David, no temas\u00bb (Mt 1,20), parece repetirnos tambi\u00e9n a nosotros: \u201c\u00a1No tengan miedo!\u201d. Tenemos que dejar de lado nuestra ira y decepci\u00f3n, y hacer espacio \u2014sin ninguna resignaci\u00f3n mundana y con una fortaleza llena de esperanza\u2014 a lo que no hemos elegido, pero est\u00e1 all\u00ed. Acoger la vida de esta manera nos introduce en un significado oculto. La vida de cada uno de nosotros puede comenzar de nuevo milagrosamente, si encontramos la valent\u00eda para vivirla seg\u00fan lo que nos dice el Evangelio. Y no importa si ahora todo parece haber tomado un rumbo equivocado y si algunas cuestiones son irreversibles. Dios puede hacer que las flores broten entre las rocas. Aun cuando nuestra conciencia nos reprocha algo, \u00c9l \u00abes m\u00e1s grande que nuestra conciencia y lo sabe todo\u00bb (1 Jn 3,20).<\/p>\n<p>El realismo cristiano, que no rechaza nada de lo que existe, vuelve una vez m\u00e1s. La realidad, en su misteriosa irreductibilidad y complejidad, es portadora de un sentido de la existencia con sus luces y sombras. Esto hace que el ap\u00f3stol Pablo afirme: \u00abSabemos que todo contribuye al bien de quienes aman a Dios\u00bb (Rm 8,28).<\/p>\n<p>Y san Agust\u00edn a\u00f1ade: \u00abAun lo que llamamos mal (etiam illud quod malum dicitur)\u00bb[19]. En esta perspectiva general, la fe da sentido a cada acontecimiento feliz o triste.<\/p>\n<p>Entonces, lejos de nosotros el pensar que creer significa encontrar soluciones f\u00e1ciles que consuelan. La fe que Cristo nos ense\u00f1\u00f3 es, en cambio, la que vemos en san Jos\u00e9, que no busc\u00f3 atajos, sino que afront\u00f3 \u201ccon los ojos abiertos\u201d lo que le acontec\u00eda, asumiendo la responsabilidad en primera persona.<\/p>\n<p>La acogida de Jos\u00e9 nos invita a acoger a los dem\u00e1s, sin exclusiones, tal como son, con preferencia por los d\u00e9biles, porque Dios elige lo que es d\u00e9bil (cf. 1 Co 1,27), es \u00abpadre de los hu\u00e9rfanos y defensor de las viudas\u00bb (Sal 68,6) y nos ordena amar al extranjero[20]. Deseo imaginar que Jes\u00fas tom\u00f3 de las actitudes de Jos\u00e9 el ejemplo para la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo y el padre misericordioso (cf. Lc 15,11-32).<\/p>\n<p><strong>5. Padre de la valent\u00eda creativa.<\/strong><\/p>\n<p>Si la primera etapa de toda verdadera curaci\u00f3n interior es acoger la propia historia, es decir, hacer espacio dentro de nosotros mismos incluso para lo que no hemos elegido en nuestra vida, necesitamos a\u00f1adir otra caracter\u00edstica importante: la valent\u00eda creativa. Esta surge especialmente cuando encontramos dificultades. De hecho, cuando nos enfrentamos a un problema podemos detenernos y bajar los brazos, o podemos ingeni\u00e1rnoslas de alguna manera.<\/p>\n<p>A veces las dificultades son precisamente las que sacan a relucir recursos en cada uno de nosotros que ni siquiera pens\u00e1bamos tener. Muchas veces, leyendo los \u201cEvangelios de la infancia\u201d, nos preguntamos por qu\u00e9 Dios no intervino directa y claramente. Pero Dios act\u00faa a trav\u00e9s de eventos y personas. Jos\u00e9 era el hombre por medio del cual Dios se ocup\u00f3 de los comienzos de la historia de la redenci\u00f3n. \u00c9l era el verdadero \u201cmilagro\u201d con el que Dios salv\u00f3 al Ni\u00f1o y a su madre.<\/p>\n<p>El cielo intervino confiando en la valent\u00eda creadora de este hombre, que cuando lleg\u00f3 a Bel\u00e9n y no encontr\u00f3 un lugar donde Mar\u00eda pudiera dar a luz, se instal\u00f3 en un establo y lo arregl\u00f3 hasta convertirlo en un lugar lo m\u00e1s acogedor posible para el Hijo de Dios que ven\u00eda al mundo (cf. Lc 2,6-7). Ante el peligro inminente de Herodes, que quer\u00eda matar al Ni\u00f1o, Jos\u00e9 fue alertado una vez m\u00e1s en un sue\u00f1o para protegerlo, y en medio de la noche organiz\u00f3 la huida a Egipto (cf. Mt 2,13-14).<\/p>\n<p>De una lectura superficial de estos relatos se tiene siempre la impresi\u00f3n de que el mundo est\u00e9 a merced de los fuertes y de los poderosos, pero la \u201cbuena noticia\u201d del Evangelio consiste en mostrar c\u00f3mo, a pesar de la arrogancia y la violencia de los gobernantes terrenales, Dios siempre encuentra un camino para cumplir su plan de salvaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Incluso nuestra vida parece a veces que est\u00e1 en manos de fuerzas superiores, pero el Evangelio nos dice que Dios siempre logra salvar lo que es importante, con la condici\u00f3n de que tengamos la misma valent\u00eda creativa del carpintero de Nazaret, que sab\u00eda transformar un problema en una oportunidad, anteponiendo siempre la confianza en la Providencia.<\/p>\n<p>Si a veces pareciera que Dios no nos ayuda, no significa que nos haya abandonado, sino que conf\u00eda en nosotros, en lo que podemos planear, inventar, encontrar.<\/p>\n<p>Es la misma valent\u00eda creativa que mostraron los amigos del paral\u00edtico que, para presentarlo a Jes\u00fas, lo bajaron del techo (cf. Lc 5,17-26). La dificultad no detuvo la audacia y la obstinaci\u00f3n de esos amigos. Ellos estaban convencidos de que Jes\u00fas pod\u00eda curar al enfermo y \u00abcomo no pudieron introducirlo por causa de la multitud, subieron a lo alto de la casa y lo hicieron bajar en la camilla a trav\u00e9s de las tejas, y lo colocaron en medio de la gente frente a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, al ver la fe de ellos, le dijo al paral\u00edtico: \u201c\u00a1Hombre, tus pecados quedan perdonados!\u201d\u00bb (vv. 19-20). Jes\u00fas reconoci\u00f3 la fe creativa con la que esos hombres trataron de traerle a su amigo enfermo.<\/p>\n<p>El Evangelio no da ninguna informaci\u00f3n sobre el tiempo en que Mar\u00eda, Jos\u00e9 y el Ni\u00f1o permanecieron en Egipto. Sin embargo, lo que es cierto es que habr\u00e1n tenido necesidad de comer, de encontrar una casa, un trabajo. No hace falta mucha imaginaci\u00f3n para llenar el silencio del Evangelio a este respecto. La Sagrada Familia tuvo que afrontar problemas concretos como todas las dem\u00e1s familias, como muchos de nuestros hermanos y hermanas migrantes que incluso hoy arriesgan sus vidas forzados por las adversidades y el hambre. A este respecto, creo que san Jos\u00e9 sea realmente un santo patrono especial para todos aquellos que tienen que dejar su tierra a causa de la guerra, el odio, la persecuci\u00f3n y la miseria.<\/p>\n<p>Al final de cada relato en el que Jos\u00e9 es el protagonista, el Evangelio se\u00f1ala que \u00e9l se levant\u00f3, tom\u00f3 al Ni\u00f1o y a su madre e hizo lo que Dios le hab\u00eda mandado (cf. Mt 1,24; 2,14.21). De hecho, Jes\u00fas y Mar\u00eda, su madre, son el tesoro m\u00e1s preciado de nuestra fe[21].<\/p>\n<p>En el plan de salvaci\u00f3n no se puede separar al Hijo de la Madre, de aquella que \u00abavanz\u00f3 en la peregrinaci\u00f3n de la fe y mantuvo fielmente su uni\u00f3n con su Hijo hasta la cruz\u00bb[22].<\/p>\n<p>Debemos preguntarnos siempre si estamos protegiendo con todas nuestras fuerzas a Jes\u00fas y Mar\u00eda, que est\u00e1n misteriosamente confiados a nuestra responsabilidad, a nuestro cuidado, a nuestra custodia. El Hijo del Todopoderoso viene al mundo asumiendo una condici\u00f3n de gran debilidad. Necesita de Jos\u00e9 para ser defendido, protegido, cuidado, criado. Dios conf\u00eda en este hombre, del mismo modo que lo hace Mar\u00eda, que encuentra en Jos\u00e9 no s\u00f3lo al que quiere salvar su vida, sino al que siempre velar\u00e1 por ella y por el Ni\u00f1o. En este sentido, san Jos\u00e9 no <br>puede dejar de ser el Custodio de la Iglesia, porque la Iglesia es la extensi\u00f3n del Cuerpo de Cristo en la historia, y al mismo tiempo en la maternidad de la Iglesia se manifiesta la maternidad de Mar\u00eda[23]. Jos\u00e9, a la vez que contin\u00faa protegiendo a la Iglesia, sigue amparando al Ni\u00f1o y a su madre, y nosotros tambi\u00e9n, amando a la Iglesia, continuamos <br>amando al Ni\u00f1o y a su madre.<\/p>\n<p>Este Ni\u00f1o es el que dir\u00e1: \u00abLes aseguro que siempre que ustedes lo hicieron con uno de estos mis hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, conmigo lo hicieron\u00bb (Mt 25,40). As\u00ed, cada persona necesitada, cada pobre, cada persona que sufre, cada moribundo, cada extranjero, cada prisionero, cada enfermo son \u201cel Ni\u00f1o\u201d que Jos\u00e9 sigue custodiando. Por eso se invoca a san Jos\u00e9 como protector de los indigentes, los necesitados, los exiliados, los afligidos, los pobres, los <br>moribundos. Y es por lo mismo que la Iglesia no puede dejar de amar a los m\u00e1s peque\u00f1os, porque Jes\u00fas ha puesto en ellos su preferencia, se identifica personalmente con ellos. De Jos\u00e9 debemos aprender el mismo cuidado y responsabilidad: amar al Ni\u00f1o y a su madre; amar los sacramentos y la caridad; amar a la Iglesia y a los pobres. En cada una de estas realidades est\u00e1 siempre el Ni\u00f1o y su madre.<\/p>\n<p><strong>6. Padre trabajador.<\/strong><\/p>\n<p>Un aspecto que caracteriza a san Jos\u00e9 y que se ha destacado desde la \u00e9poca de la primera Enc\u00edclica social, la Rerum novarum de Le\u00f3n XIII, es su relaci\u00f3n con el trabajo. San Jos\u00e9 era un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar el sustento de su familia. De \u00e9l, Jes\u00fas aprendi\u00f3 el valor, la dignidad y la alegr\u00eda de lo que significa comer el pan que es fruto del propio trabajo.<\/p>\n<p>En nuestra \u00e9poca actual, en la que el trabajo parece haber vuelto a representar una urgente cuesti\u00f3n social y el desempleo alcanza a veces niveles impresionantes, aun en aquellas naciones en las que durante d\u00e9cadas se ha experimentado un cierto bienestar, es necesario, con una conciencia renovada, comprender el significado del trabajo que da dignidad y del que nuestro santo es un patrono ejemplar.<\/p>\n<p>El trabajo se convierte en participaci\u00f3n en la obra misma de la salvaci\u00f3n, en oportunidad para acelerar el advenimiento del Reino, para desarrollar las propias potencialidades y cualidades, poni\u00e9ndolas al servicio de la sociedad y de la comuni\u00f3n. El trabajo se convierte en ocasi\u00f3n de realizaci\u00f3n no s\u00f3lo para uno mismo, sino sobre todo para ese n\u00facleo original de la sociedad que es la familia. Una familia que carece de trabajo est\u00e1 m\u00e1s expuesta a dificultades, tensiones, fracturas e incluso a la desesperada y desesperante tentaci\u00f3n de la disoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos hablar de dignidad humana sin comprometernos para que todos y cada uno tengan la posibilidad de un sustento digno?<\/p>\n<p>La persona que trabaja, cualquiera que sea su tarea, colabora con Dios mismo, se convierte un poco en creador del mundo que nos rodea. La crisis de nuestro tiempo, que es una crisis econ\u00f3mica, social, cultural y espiritual, puede representar para todos un llamado a redescubrir el significado, la importancia y la necesidad del trabajo para dar lugar a una nueva \u201cnormalidad\u201d en la que nadie quede excluido. La obra de san Jos\u00e9 nos recuerda que el mismo Dios hecho hombre no desde\u00f1\u00f3 el trabajo. La p\u00e9rdida de trabajo que afecta a tantos hermanos y hermanas, y que ha aumentado en los \u00faltimos tiempos debido a la pandemia de Covid-19, debe ser un llamado a revisar nuestras prioridades. Imploremos a san Jos\u00e9 obrero para que encontremos caminos que nos lleven a decir: \u00a1Ning\u00fan joven, ninguna persona, ninguna familia sin trabajo!<\/p>\n<p><strong>7. Padre en la sombra.<\/strong><\/p>\n<p>El escritor polaco Jan Dobraczy\u0144ski, en su libro La sombra del Padre[24], novel\u00f3 la vida de san Jos\u00e9. Con la imagen evocadora de la sombra define la figura de Jos\u00e9, que para Jes\u00fas es la sombra del Padre celestial en la tierra: lo auxilia, lo protege, no se aparta jam\u00e1s de su lado para seguir sus pasos. Pensemos en aquello que Mois\u00e9s recuerda a Israel: \u00abEn el desierto, donde viste c\u00f3mo el Se\u00f1or, tu Dios, te cuidaba como un padre cuida a su hijo durante todo el camino\u00bb (Dt 1,31). As\u00ed Jos\u00e9 ejercit\u00f3 la paternidad durante toda su vida[25].<\/p>\n<p>Nadie nace padre, sino que se hace. Y no se hace s\u00f3lo por traer un hijo al mundo, sino por hacerse cargo de \u00e9l responsablemente. Todas las veces que alguien asume la responsabilidad de la vida de otro, en cierto sentido ejercita la paternidad respecto a \u00e9l.<\/p>\n<p>En la sociedad de nuestro tiempo, los ni\u00f1os a menudo parecen no tener padre. Tambi\u00e9n la Iglesia de hoy en d\u00eda necesita padres. La amonestaci\u00f3n dirigida por san Pablo a los Corintios es siempre oportuna: \u00abPodr\u00e1n tener diez mil instructores, pero padres no tienen muchos\u00bb (1 Co 4,15); y cada sacerdote u obispo deber\u00eda poder decir como el Ap\u00f3stol: \u00abFui yo quien los engendr\u00e9 para Cristo al anunciarles el Evangelio\u00bb (ib\u00edd.). Y a los G\u00e1latas les dice: \u00abHijos <br>m\u00edos, por quienes de nuevo sufro dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes\u00bb (4,19).<\/p>\n<p>Ser padre significa introducir al ni\u00f1o en la experiencia de la vida, en la realidad. No para retenerlo, no para encarcelarlo, no para poseerlo, sino para hacerlo capaz de elegir, de ser libre, de salir. Quiz\u00e1s por esta raz\u00f3n la tradici\u00f3n tambi\u00e9n le ha puesto a Jos\u00e9, junto al apelativo de padre, el de \u201ccast\u00edsimo\u201d. No es una indicaci\u00f3n meramente afectiva, sino la s\u00edntesis de una actitud que expresa lo contrario a poseer. La castidad est\u00e1 en ser libres del af\u00e1n de poseer en todos los \u00e1mbitos de la vida. S\u00f3lo cuando un amor es casto es un verdadero amor. El amor que quiere poseer, al final, siempre se vuelve peligroso, aprisiona, sofoca, hace infeliz. Dios mismo am\u00f3 al hombre con amor casto, dej\u00e1ndolo libre incluso para equivocarse y ponerse en contra suya. La l\u00f3gica del amor es siempre una l\u00f3gica de libertad, y Jos\u00e9 fue capaz de amar de una manera extraordinariamente libre. Nunca se puso en el centro. Supo c\u00f3mo descentrarse, para poner a Mar\u00eda y a Jes\u00fas en el centro de su vida.<\/p>\n<p>La felicidad de Jos\u00e9 no est\u00e1 en la l\u00f3gica del auto-sacrificio, sino en el don de s\u00ed mismo. Nunca se percibe en este hombre la frustraci\u00f3n, sino s\u00f3lo la confianza. Su silencio persistente no contempla quejas, sino gestos concretos de confianza. El mundo necesita padres, rechaza a los amos, es decir: rechaza a los que quieren usar la posesi\u00f3n del otro para llenar su propio vac\u00edo; reh\u00fasa a los que confunden autoridad con autoritarismo, servicio con servilismo, confrontaci\u00f3n con opresi\u00f3n, caridad con asistencialismo, fuerza con destrucci\u00f3n. Toda vocaci\u00f3n verdadera nace del don de s\u00ed mismo, que es la maduraci\u00f3n del simple sacrificio. Tambi\u00e9n en el sacerdocio y la vida consagrada se requiere este tipo de madurez. Cuando una vocaci\u00f3n, ya sea en la vida matrimonial, c\u00e9libe o virginal, no alcanza la madurez de la entrega de s\u00ed misma deteni\u00e9ndose s\u00f3lo en la l\u00f3gica del sacrificio, entonces en lugar de convertirse en signo de <br>la belleza y la alegr\u00eda del amor corre el riesgo de expresar infelicidad, tristeza y frustraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La paternidad que reh\u00fasa la tentaci\u00f3n de vivir la vida de los hijos est\u00e1 siempre abierta a nuevos espacios. Cada ni\u00f1o lleva siempre consigo un misterio, algo in\u00e9dito que s\u00f3lo puede ser revelado con la ayuda de un padre que respete su libertad. Un padre que es consciente de que completa su acci\u00f3n educativa y de que vive plenamente su paternidad s\u00f3lo cuando se ha hecho \u201cin\u00fatil\u201d, cuando ve que el hijo ha logrado ser aut\u00f3nomo y camina solo por los senderos de <br>la vida, cuando se pone en la situaci\u00f3n de Jos\u00e9, que siempre supo que el Ni\u00f1o no era suyo, sino que simplemente hab\u00eda sido confiado a su cuidado. Despu\u00e9s de todo, eso es lo que Jes\u00fas sugiere cuando dice: \u00abNo llamen \u201cpadre\u201d a ninguno de ustedes en la tierra, pues uno solo es su Padre, el del cielo\u00bb (Mt 23,9).<\/p>\n<p>Siempre que nos encontremos en la condici\u00f3n de ejercer la paternidad, debemos recordar que nunca es un ejercicio de posesi\u00f3n, sino un \u201csigno\u201d que nos evoca una paternidad superior. En cierto sentido, todos nos encontramos en la condici\u00f3n de Jos\u00e9: sombra del \u00fanico Padre celestial, que \u00abhace salir el sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos\u00bb (Mt 5,45); y sombra que sigue al Hijo.<br>* * *<br>\u00abLev\u00e1ntate, toma contigo al ni\u00f1o y a su madre\u00bb (Mt 2,13), dijo Dios a san Jos\u00e9.<\/p>\n<p>El objetivo de esta Carta apost\u00f3lica es que crezca el amor a este gran santo, para ser impulsados a implorar su intercesi\u00f3n e imitar sus virtudes, como tambi\u00e9n su resoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En efecto, la misi\u00f3n espec\u00edfica de los santos no es s\u00f3lo la de conceder milagros y gracias, sino la de interceder por nosotros ante Dios, como hicieron Abrah\u00e1n[26] y Mois\u00e9s[27], como hace Jes\u00fas, \u00ab\u00fanico mediador\u00bb (1 Tm 2,5), que es nuestro \u00ababogado\u00bb ante Dios Padre (1 Jn 2,1), \u00abya que vive eternamente para interceder por nosotros\u00bb (Hb 7,25; cf. Rm 8,34).<\/p>\n<p>Los santos ayudan a todos los fieles \u00aba la plenitud de la vida cristiana y a la perfecci\u00f3n de la caridad\u00bb[28]. Su vida es una prueba concreta de que es posible vivir el Evangelio.<\/p>\n<p>Jes\u00fas dijo: \u00abAprendan de m\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n\u00bb (Mt 11,29), y ellos a su vez son ejemplos de vida a imitar. San Pablo exhort\u00f3 expl\u00edcitamente: \u00abVivan como imitadores m\u00edos\u00bb (1 Co 4,16)[29]. San Jos\u00e9 lo dijo a trav\u00e9s de su elocuente silencio.<\/p>\n<p>Ante el ejemplo de tantos santos y santas, san Agust\u00edn se pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfNo podr\u00e1s t\u00fa lo que \u00e9stos y \u00e9stas?\u00bb. Y as\u00ed lleg\u00f3 a la conversi\u00f3n definitiva exclamando: \u00ab\u00a1Tarde te am\u00e9, belleza tan antigua y tan nueva!\u00bb[30].<\/p>\n<p>No queda m\u00e1s que implorar a san Jos\u00e9 la gracia de las gracias: nuestra conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>A \u00e9l dirijamos nuestra oraci\u00f3n: Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen Mar\u00eda. A ti Dios confi\u00f3 a su Hijo, en ti Mar\u00eda deposit\u00f3 su confianza, contigo Cristo se forj\u00f3 como hombre. Oh, bienaventurado Jos\u00e9, mu\u00e9strate padre tambi\u00e9n a nosotros y gu\u00edanos en el camino de la vida. Conc\u00e9denos gracia, misericordia y valent\u00eda, y defi\u00e9ndenos de todo mal. \u00a1Am\u00e9n!<\/p>\n<p><em>Roma, en San Juan de Letr\u00e1n, 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepci\u00f3n de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda, del a\u00f1o 2020, octavo de mi <\/em><br><em>pontificado.&nbsp;<\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos hermanos: Hace poco m\u00e1s de dos mil a\u00f1os el Pueblo de Dios viv\u00eda en una \u00e9poca muy complicada.&nbsp; Eran tiempos de persecucio\u0301n y los romanos atemorizaban al mundo. Era un imperio lleno de falsos dioses y de li\u0301deres impi\u0301os y crueles. Fue en ese momento en que Dios quiso venir al mundo para salvarlo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":45572,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10,117],"tags":[114,27,32,36,41,54,109,116,115,84,99],"class_list":["post-15586","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog","category-consagracion-a-san-jose","tag-adoracion","tag-cielo-abierto","tag-consagracion","tag-consagracion-a-san-jose","tag-dios","tag-jesus","tag-padre-nuestro","tag-papa","tag-papa-francisco","tag-san-jose","tag-virgen-maria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cieloabierto.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15586","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cieloabierto.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cieloabierto.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cieloabierto.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cieloabierto.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15586"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/cieloabierto.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15586\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45552,"href":"https:\/\/cieloabierto.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15586\/revisions\/45552"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cieloabierto.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/45572"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cieloabierto.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15586"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cieloabierto.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15586"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cieloabierto.com.mx\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15586"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}