¿Quién es el esposo? 

Jesús es el esposo por excelencia, es quien nos ha otorgado su amor a través del sacrificio en la Cruz; Él viene pronto por lo que es necesario estar preparados espiritualmente para recibirlo con un alma ferviente por conocerlo.

Necesitamos estar atentos y previsores para a la llegada de nuestro amado, con un vestido limpio; bañados con el agua viva del Espíritu Santo, manteniendo el aceite de nuestra lámpara para que esté encendida; vaciarnos de aquellos vicios que no le hacen bien a nuestro espíritu, dejar nuestro pecado “favorito” que nos mantiene atados a la infelicidad, y angustia del corazón.

En Cristo Jesús, encontramos el alivio y la paz para el alma, Él como un Novio, cuida de manera amorosa a su amada; que somos todos nosotros, es por ello que nos pide especialmente en estos días de incertidumbre, que mantengamos el corazón lleno de fe en su Padre todopoderoso, nos invita a reconciliarnos a través del sacramento de la confesión para purificarnos, y continuar con la oración que nos mantiene en comunicación con Él.

Estamos atravesando tiempos de dificultad, de muerte no sólo física sino también espiritual; por motivo de la pandemia del Covid- 19 los casos de ansiedad, depresión, suicidios y divorcios han aumentado y el único que puede restaurar el corazón del hombre es Dios; pero es fundamental que adquiramos un compromiso de conversión sincero, entregándole absolutamente todo, sin apegos para que puedas ser libre en Cristo Jesús: el amor verdadero.

Te invitamos a mantener tu lámpara encendida que simboliza la preparación continua para el encuentro con el Padre, apoyados en Jesús.

La llama corresponde a la luz del Espíritu Santo que recibimos desde nuestro bautismo, la cual significa la fidelidad a Dios, expresada en la coherencia de la fe, el gozo de la esperanza y el ardor del amor.

¡No temas, Yo estoy contigo! Son palabras del mismo Jesús para ti, su amada; quien te pide no alejarte de Él, pues busca tu alegría y felicidad.

Deja todo en las manos de tu esposo, Jesús; pues Él no falla y está contigo ante las tormentas más fuertes, confía en su voluntad.

“Señor Jesús, yo te esperaré como novia fiel, con mi lampara encendida”.