9 de julio, Fiesta de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Patrona de Colombia. 

Fue el Papa Pío VII en 1829 quien proclamó esta fiesta, en el año de 1919 fue coronada canónicamente luego de que el Papa Pío X firmara el decreto.

En la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá se encuentra el lienzo con su imagen custodiada por dominicos. La imagen muestra a la Virgen María en su advocación del Rosario y la acompaña San Antonio de Padua y San Andrés el Apóstol.

La Virgen de Chiquinquira es una de las figuras religiosas más importantes de Colombia y se le denomina así por el municipio de Chiquinquirá, donde tuvo lugar la primera de sus manifestaciones milagrosas, y donde reposa el lienzo considerado como original.

La palabra Chiquinquira significa lugar de nieblas y pantanos. Ciudad que se ubica en el departamento de Bocayá en la región andina del país a más de dos mil metros de altura.

El lienzo fue encargado por Antonio de Santana en 1560 al fraile dominico Andrés Jadraque.

Milagro de la Renovación: 

En 1585, María Ramos, esposa de Pedro de Santana, hermano de Antonio, llegó a Tunja en busca de su marido a quien encontró viviendo con otra mujer. Decepcionada, se vino a vivir con su cuñada Catalina de Irlos a la aldea de Chiquinquirá, donde encontró el lienzo abandonado. Al saber que en él habían pintado una imagen de la Virgen, lo recogió, lo arregló y lo colocó en alto, frente al cual hacia su acostumbrada oración: “¿Hasta cuándo, rosa del cielo, habéis de estar tan escondida? ¿Cuándo será el día en que os manifestéis y os dejéis ver al descubierto para que mis ojos se regalen de vuestra soberana hermosura, que llene de alegría mi alma?”.

Estas palabras las repetía María Ramos todos los días hasta que por fin fueron benignamente escuchadas. Fue así como el día viernes 26 de diciembre de 1586 a las nueve de la mañana, después de haber estado la devota más de dos horas en oración, se levantó de su asiento para salir de la capilla. En aquel instante pasaba por allí una india que venía de Muzo, llamada Isabel, con un niño llamado Miguel, de unos cuatro o cinco años. Al pasar frente a la puerta de la capilla dijo el niño a la mujer que lo llevaba: “¡Mire, mire! Miró la mujer hacia la capilla y vio que la imagen de Nuestra Señora estaba en el suelo, de pie, y despedía de sí una luz que llenaba de claridad toda la capilla. Llena de asombro dijo en alta voz a María Ramos, que iba saliendo del oratorio: “Mire, mire, Señora, que la Madre de Dios se ha bajado de su sitio, está en vuestro asiento y parece que se está quemando”. Miró María Ramos y admirada de ver tan estupendo prodigio, llena de asombro se dirigió llorando hacia el altar, se arrojó a los pies de la sagrada Imagen; con mucho temor puso los ojos en ella y vio cumplidos sus deseos, pues, estaba patente la imagen de la Madre de Dios en el sitio en que la piadosa María Ramos solía orar, con una hermosura sin igual y con unos colores muy vivos y despidiendo de sí grandes resplandores que bañaban de luz a los santos que tenía a los lados y llenaba de claridad toda la capilla. Tenía el rostro muy encendido. Toda la pintura estaba renovada completamente. Sin embargo quedaron en el lienzo, los agujeros que antes tenía.

Después de una hora, con mucho temor y reverencia alzaron el cuadro y lo colocaron en el lugar que estaba antes. El rostro de la Madre Santísima duró encendido todo aquel día; después, la imagen quedó tal como hoy se contempla.

La noticia del prodigio se propagó rápidamente por todos los lugares circunvecinos, cuyos moradores presurosos acudieron a ver la imagen renovada.

Papa Juan Pablo II visita el Santuario:

En el año de 1986, San Juan Pablo II visitó la Basílica y consagró Colombia a la Virgen María, pidiendo que conceda “el don inestimable de la paz, la superación de todos los odios y rencores, la reconciliación de todos los hermanos”.

“Que cese la violencia y la guerrilla. Que progrese y se consolide el dialogo y se inaugure una convivencia pacífica. Que se abran nuevos caminos de justicia y prosperidad”.

Pidamos a la Virgen María a través de su Advocación de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá por la situación del mundo ante la pandemia, solicitemos su intercesión, oremos por la conversión de las almas, el corazón de todos los gobernantes, la salud de los enfermos, el fin de las nuevas ideologías que alejan el espíritu de su creador y por la paz en la Tierra.

¡Virgen de Chiquinquirá, ruega por nosotros!