El tercer domingo de Adviento consiste en mantenernos en alegría por la venida del Señor.

Sabemos que este tiempo ha sido difícil por la situación actual en que la humanidad se encuentra, en muy especial por la perdida de las personas que han fallecido; pero Dios nos anima a mantener una actitud de esperanza, luz y alegría; mantenerse alegres ante las adversidades es una de las características principales de los santos, a lo cual también nosotros estamos llamados.

Hemos sido creados para amar y para ser felices, en este día queremos invitarte a mantenerte firme, sonriente con la idea de que el Señor te acompaña a donde quiera que vayas, que Él está a tu lado en los momentos de tristeza y es tu luz en la obscuridad.

Juan el Bautista nos enseña en el evangelio de esta semana a darle su lugar a aquel quien es la luz, el camino, la verdad y la vida: Cristo Jesús, el Hijo de Dios.

El nacimiento de Jesús es el motivo más grande para mantener un corazón alegre, es el momento perfecto para tener nuevos hábitos de amor en nuestra vida hacía y para los demás; un pretexto perfecto para agradar a Dios y de esta manera ser luz en este mundo que tanto necesita de esperanza, de un fuego ardiente que purifique y motive a la conversión.

Reflexiona, ¿qué es lo que más te hace feliz?, ¿cómo te gustaría ser luz de este mundo?, ¿crees que tienes una misión especial?, ¿cómo podrías ayudar a los demás?

Disfruta en compañía de tus familiares y amigos este tercer domingo de Adviento, invita a Dios a formar parte de tu vida para que Él te llene de alegría y así puedas ser luz del mundo.

Te invitamos a reflexionar este texto con el vídeo “Tú eres la luz” de Grupo Emmanuel, comparte y suscríbete.