¡Es la voz que grita a su pueblo la reconciliación con Dios!

La voz que se escucha en el desierto es la voz de Juan el Bautista quien nos anuncia la llega de el salvador, y nos invita a limpiar nuestro corazón a través la reconciliación (Sacramento de confesión) para recibir con gran alegría al niño Dios.

El Sacramento de la confesión es un signo visible que nos ayuda a regresar a los brazos de nuestro Padre Celestial, purifica el alma y perdona los pecados cometidos; la Iglesia Católica motiva a todo católico a tener un encuentro personal con Cristo a través de la reconciliación, así mismo reconciliarnos con aquellas personas con las que tenemos desacuerdos, y que posiblemente no tengas comunicación a causa de algún problema o resentimiento.

Te animamos a que en esta semana escuches la voz del Espíritu Santo en tu alma, acudas a la confesión con Dios, realices tu penitencia y logres acercarte a tu prójimo; con esta actitud de humildad, pide al Señor un corazón puro y sincero: “Señor, que todo acto que realice sea de acuerdo a tu voluntad, permíteme escuchar esa voz del desierto que me une a Ti, te entrego todo lo que tengo, lo que soy y cuanto tengo; pues todo esto ha sido concedido por Ti; te otorgo mis dones, talentos para el bien de las almas y su salvación, hazme un instrumento tuyo amado Dios”. 

En este segundo domingo de Adviento te invitamos a reflexionar sobre cómo has llevado tu vida y cuáles son los hábitos que podrías cambiar para mejorarla; qué pecados son más recurrentes en tu vida para que con la ayuda de Dios logres confesarlos y entregarlos a Cristo, quien renueva, perdona y sana nuestro interior; no olvides encender la segunda vela de color morado de tu corona de Adviento como signo de tu proceso de conversión en este tiempo, de luz en el camino y encuentro con el niñito Jesús.

¡Escucha el siguiente canto de Grupo Emmanuel: “Me entrego a Ti”, ora con él y entrégale todo lo que eres y cuanto tienes!