¿Quién fue? 

Religioso Franciscano y Mártir, primer santo mexicano.

Nació en la Ciudad de México en el año de 1572, fue el mayor de once hermanos.

Felipe fue un estudioso niño, travieso e inquieto, estudió gramática en el colegio San Padre y San Pablo de la Ciudad de México, dirigido por los Jesuitas. Demostró gran interés por la artesanía de la plata, motivo por el cual cuando fue beatificado el gremio de los plateros lo nombró su patrón.

A los 21 años,se encontraba en Islas Filipinas donde había ido en busca de nuevas aventuras, ahí decidió ingresar a la orden de los Franciscanos y escogió por nombre Felipe de Jesús, entró al convento de Santa María de los Ángeles en Manila. Cuando se acercaba el momento de su ordenación partió rumbo a México en barco, el viaje de Filipinas a México era un viaje que podía durar hasta ocho meses.  La travesía del barco en el que iba fue desastrosa, pues durante un mes la nave estuvo a la deriva, arrojada por las tempestades de un lado a otro fue a dar a las costas de Japón.

En Japón no les tenían confianza a los misioneros, por lo que Felipe se refugió en Meaco lugar donde los franciscanos tenían escuela y hospital. El 30 de diciembre todos los frailes fueron hechos prisioneros junto con un grupo de cristianos japoneses. Comenzó el martirio. El día 3 de enero les cortaron a todos la oreja izquierda. Luego emprendieron una marcha en pleno invierno, por un mes, de Tokyo a Nagasaki.

El 5 de febrero, 26 cristianos fueron colgados de cruces sobre una colina en las afueras de Nagasaki. Los fijaron a las cruces con argollas de hierro en el cuello, en las manos y en las piernas. Los atravesaron con lanzas. El primero fue Felipe de Jesús. Murió repitiendo el nombre de Jesús. Las argollas que debían sostenerle las piernas estaban mal puestas, por lo que el cuerpo resbaló y la argolla que le sujetaba el cuello comenzó a ahogarlo. Le dieron dos lanzadas en el pecho que le abrieron las puertas de la Gloria de Dios.
Fue beatificado, junto con sus compañeros, el 14 de septiembre de 1627 y canonizado el 8 de julio de 1862.

Estos mártires eran frecuentemente recordados por el Papa Juan Pablo II dando a saber que su sangre no fue derramada en balde. Llegaron al cielo.

Este día nos podemos acercar a la Eucaristía para pedirle a Jesús nos ayude a realizar la vocación que tenemos en la vida.

Recuerda que el testimonio de los santos confirma el amor a Dios (CEC 313). El testimonio de estas personas nos puede ayudar a crecer en nuestra vida espiritual, en nuestra vida de fe.

Algo que no debes olvidar

San Felipe de Jesús fue el protomártir mexicano.
Fue un religioso de la orden de los franciscanos en Manila.
Al venir a ordenarse a México, naufragó su barco y llegó a Japón donde lo mataron.
Murió repitiendo el nombre de “Jesús”.

Fuente de información: Catholic.net 

¡San Felipe de Jesús, ruega por nosotros!