Es este día en Misiones las personas dedican y ponen su atención especialmente a los niños. Van a la catequesis, juegan con ellos y los acompañan a las visitas a otras casas.

Este día puedes dedicarlo a pedirle a Dios por los niños de tu familia. Alguien en algún momento cuando yo era niño, oró por mí, y es por ello que yo poco a poco tuve varias conversiones en mi vida.

Un niño tiene un alma muy dispuesta a recibir las bendiciones de Dios. Todo lo que hagas con un niño, se le queda grabado profundamente en su alma y en su corazón, para bien o para mal.

Además de orar por ellos, si tienes la oportunidad, hazlos sentir seguros de tu amor por ellos sin importar lo que pase.

¿No es Dios así con nosotros? Que ellos lo sepan, puedes decirles algo como esto: “No importa que tan mal te portes ni las travesuras que hagas, yo no me enojo contigo, sino con la travesura o el mal comportamiento, porque me lastima a mí y a otros, pero pase lo que pase, mi amor por ti, no se apartará”.

Ese tipo de amor incondicional es lo que los niños necesitan para sentirse seguros de sí mismos, queridos y confiados en que son alguien importante en la vida y que Dios también los ama.

Por eso a todos nosotros nos dice Dios: “Aunque se muevan los montes y tiemblen las colinas, mi amor por ti seguirá firme y mi alianza de paz no cambiará. Te lo dice tu Señor, que te ama” (Is. 54, 10)

Tarea del día: Lee los capítulos 10 y 20 del evangelio de San Juan.