Mártir mexicano.

Nació en Taxco, Gro. el 22 de febrero del 1899.

Fue a los 14 años cuando manifestó sus deseos por ingresar al seminario de Chilapa, debido a sus bajos recursos sus padres se negaron.

A los 15 años ingresó gracias a que se dedicó a la peluquería para sostener sus estudios, pese a las carencias y grandes esfuerzos logró ordenarse como sacerdote en la Capilla del seminario de Chilapa por imposición de manos del Excmo. Sn. D. José Guadalupe Ortíz.

Fue nombrado vicario de la parroquia de Chilpancingo, Guerrero, donde las visperas de los viernes primero de cada mes redoblaba sus actividades con la finalidad de que los feligreses se acercaran al sacramento de la confesión.

Se encontraba fuera de la Diócesis a causa de la persecución, cuando supo de la muerte heroica del Sr. Cura David Uribe, exclamó: «Me hierve el alma, yo también me voy a dar la vida por Cristo; voy a pedir permiso al Superior y también voy a emprender el vuelo al martirio».

El Vicario general de la Diócesis le nombró vicario con funciones de párroco de Atenango del Rio, Gro. El Padre Margarito se puso luego en camino. Fue descubierto como sacerdote al llegar a su destino; apresado y conducido a Tulimán, Gro., donde se dio la orden de fusilarlo.

El Padre Margarito pidió permiso para orar, se arrodilló unos momentos, besó el suelo y luego, de pie, recibió las balas que le destrozaron la cabeza y le unieron para siempre a Cristo Sacerdote, el 12 de noviembre de 1927.

Tres años de ministerio sacerdotal fueron suficientes para conocer la entrega sacerdotal del Padre Margarito Flores García. Fue beatificado por San Juan Pablo II, el 22 de noviembre de 1992 y canonizado por el mismo Santo el 21 de mayo de 2000. Fue inscrito en el libro de los santos de la Iglesia Católica el 21 de mayo del año 2006.