Te preguntarás los motivos por los cuáles una enfermedad ha llegado a tu vida…

A través de la enfermedad Dios permite la purificación del alma, nos acerca aún más a su presencia y acudir a Él como medio de sanación y liberación. Es difícil comprender o aceptar que estás “limitado” y no sentirte como antes, llegan pensamientos que sino son bien encausados pueden llevar a sentirte peor.

Pero quiero recordarte con amor que Cristo está acompañándote, Él conoce lo más profundo de tu corazón y el anhelo de ser sanado. ¿Podrías abrazarte y abrazar a tu enfermedad con gran amor? Es difícil verdad.

Lo mismo sucedió con Jesús, le fue inmensamente difícil abrazar no sólo pecados sino enfermedades que sinceramente no le correspondía cargar; malos tratos, engaños, acusaciones inmerecidas sin fundamento, lo condenaron a muerte por decir la verdad, escupieron su rostro, llenaron su corazón de dolor por tantas maldiciones; uno de sus apóstoles lo entregó a la Cruz, lo alejaron de su madre. Con todo esto y más siguió adelante por un camino de calvario y sufrimiento cumpliendo con gran Amor la voluntad de su Padre Celestial: La salvación de la humanidad.

¿Qué puedes salvar tú con la enfermedad? Tu alma, el alma de tus familiares, la redención de tus pecados, los del mundo entero.

¿Podrás sanar? Sólo Dios tiene respuesta, pero que tal si en una platica constante con Él le preguntas y se lo pides de corazón, que tal si le entregas a diario esa enfermedad que te ha echo sentir tan vulnerable, pero que por medio de ella posiblemente has reconocido la raíz del por qué está en tu cuerpo, alma y espíritu o que tal vez es consecuencia de errores cometidos.

¿Mereces una enfermedad?, ¿Cristo merecía la Cruz? Te invito a dar un giro poco a poco a reconocerla, a hacerla tu “amiga” con el fin de saber que pelear con ella sólo te causa más daño. Permite que Jesús te acompañe, Él sabe perfectamente lo que sientes, conoce tu dolor, el llanto que te provoca no tener salud.

¡Une tu enfermedad a la Cruz de Cristo!

¿Por qué te santifica la enfermedad? Porque te unes a Dios, porque te saca de ese camino que no te estaba llevando a ningún lado, porque esa enfermedad ha purificado tu vida, a quiénes te rodean, porque ha llegado a tu puerta el llamado a la conversión; es un ¡alto! al proceder que has tenido hasta ahora”, es una grito de Dios, de su Amor por ti pues desea rescatarte, darte virtudes únicas, especiales para renovarte.

“La enfermedad te hace más humilde, hace despertar a quiénes te rodean para brindarte apoyo y transformalos también a ellos”.

¿Necesitas aún más compañía en tu camino? ¡Acude a la Santísima Virgen María!

Ella intercederá por ti en este proceso de santificación para ti y tu familia, no olvides rezar a diario el Santo Rosario te dará fortaleza, unirá a la intercesión por otros enfermos que aún les cuesta aceptar su camino.