¿Qué es una vocación? 

Es un llamado profundo al corazón del hombre por parte de Dios con el fin de preparar su vida al servicio de los demás.

Entregarse por completo a Dios a través de una vocación es muestra de amor y aceptación de su voluntad en nuestra vida.

La vocación del Sacerdocio es la entrega total a Cristo pues aquel que acepta este llamado está dispuesto a vivir una vida en castidad, de servicio a su comunidad quien pasa a ser su familia, que al igual que Jesús ama a su esposa, el sacerdote toma ejemplo para guiar, respetar, amar y cuidar de ella.

El sacerdote es representación de Jesucristo aquí en la Tierra, es quien tiene autoridad para corregir con amor a su pueblo, sus manos son instrumento de Dios para descender y alimentar a sus hijos a través de la Santa Eucaristía: alimento real por excelencia, pan bajado del Cielo para la redención de los pecados.

Referente a la vocación religiosa de igual manera es un llamado a la vida consagrada, al servicio de la Iglesia, vida en castidad y amor.

La característica principal de esta vocación es el amor nupcial con Cristo el cual consiste en tener por esposo al Hijo de Dios.

Es fundamental orar por las vocaciones sacerdotales y religiosas para que el Señor conceda en el corazón de sus hijos la fidelidad que cualquier vocación requiere, la fortaleza ante las tribulaciones que les acontece, fuerza para afrontar su dolor en los momentos de angustia y soledad ya que son vidas que al decidir mantenerse en celibato no pueden formar una familia, aunque su vida es en comunidad en diversas ocasiones la soledad invade el alma.

Oremos también por aquellos que aún no disciernen su vocación y les da miedo seguir a Cristo por completo a través de estas dos vocaciones para que el Espíritu Santo pronto ilumine sus vidas y otorgue en el corazón esa decisión por amor y convicción.

Oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

¡Oh Jesús! Pastor eterno de las almas, dígnate a mirar con ojos de misericordia a esta porción de tu grey amada.

Señor, gemimos en la orfandad, danos vocaciones, danos sacerdotes y religiosos santos.

Te lo pedimos por la Inmaculada Virgen María de Guadalupe, tu dulce y Santa madre.

Amén.