¡Oración fuente de amor para fortalecer el alma! 

¿Por qué la oración es tan fundamental en nuestra vida?

Es por medio de la plática e intimidad personal con Dios que Él nos concede fortaleza para esos momentos de tormenta en especial cuando perdemos a un ser amado.

De lo alto que descienden gracias especiales para quienes solicitan ayuda, el Espíritu Santo otorga consuelo en lo más profundo del corazón, la calidez de su amor es la manera más bella en la que Él te acompaña en tu duelo y su paz te envuelve continuamente.

Cuando entramos por un proceso de duelo, lo primero que hacemos es negar la perdida, aún no nos damos a la idea de que esa persona tan especial se ha ido; si te sientes de esta manera te sugerimos humildemente que no te exijas, que entres en oración con Dios cada que la ansiedad o el dolor te consuma, es con su poder que lograrás al paso del tiempo sanar tu corazón y aceptar la pérdida.

Ahora en tiempos de Covid-19 muchas almas se han ido, han partido a la casa del Padre; tal vez parezca difícil mantener una actitud de alegría por a quien han ido, pero es bueno para el alma creer que están en un lugar muchísimo mejor, que han cumplido con su misión en esta Tierra dejando huella en su hogar con sus familiares y amigos.

“No se mueva la hoja del árbol sin la voluntad del Padre”. Recordemos que todo tiene un propósito, Dios es quien otorga vida y de igual manera la quita, ¿por qué? no lo sabemos, lo que sí podemos saber es que cuando nos entregamos fielmente a su voluntad lo dejamos actuar en nuestra vida, trayendo un bien mucho mayor.

Tal vez nuestro Señor en su infinita misericordia nos conceda respuestas después de un tiempo, ya que Él vea que estamos con la suficiente madurez para saber sus designios pero por ahora sumérgete entre sus brazos, ábrele tu corazón en el momento que decidas podrás experimentar la oración, es en ese lugar donde te encuentras cara a cara con tu Padre amoroso, donde las batallas más duras se luchan y que con fe sales victorioso.

¿Necesitas llorar? ¡Hazlo! 

Enciérrate en tu cuarto, prende una veladora, arrodíllate ante la presencia de Dios y cuéntale cómo te sientes; llora, saca ese dolor que te está causando sufrimiento, grita si te es necesario pero recuerda; hazlo frente a Él; en algún momento tu vacío será llenado.

Cristo es el experto en sanar corazones heridos, pídele que en cuanto Él lo decida acuda a ti para ser sanado; abre tus brazos, llama al Espíritu Santo, al Paráclito que otorga regalos especiales para quienes lo invocan.

Recibe un fuerte abrazo por parte de tus amigos de Cielo abierto, queremos decirte que estamos contigo y que te sostenemos en nuestras oraciones; de igual forma oramos por el eterno descanso de la personita que se fue; confía en Dios, creele a Él.