“Alguien que tiene propósitos eternos no busca relaciones pasajeras”. 

Entrar a una relación de noviazgo implica un compromiso firme y libre, con la convicción de mirar hacia el futuro discerniendo si éste puede o no llegar al matrimonio, pero con la intención de construir, prepararse para ese momento.

La fidelidad dentro de una relación de pareja debería ser uno de los acuerdos más importantes que se ponen en la ante sala, ya que si esta virtud no se habla desde un principio, se toma por sentado y alguno de los dos tiende a mantener otro tipo de relaciones fuera de la “formal” la desconfianza es quien pasa a ser protagonista.

Formar un noviazgo no es sólo para sentir maripositas en el estómago, para pasar con alguien los fines de semana, tener con quién platicar o no sentir soledad; una relación de pareja conlleva el cuidado del corazón/alma de la persona elegida, construir anhelos que los unan, hagan crecer personal y espiritualmente; es hacer equipo para afrontar juntos la vida.

Se cree y no en lo general pero sí en su mayoría que como aún no es un matrimonio se puede experimentar pero la realidad es que cuando los sentimientos se involucran ambos corazones salen dañados, heridos profundamente. No, el noviazgo no es un juego en el que se puede tener a alguien y a otros fuera de éste; es la etapa en la que dedicas tu todo para amar de verdad y dar todo de ti para que funcione con la plena conciencia de que tal vez es cierto no pueda culminarse en un matrimonio por muchos otros factores, pero que la infidelidad no sea motivo de separación.

El amor exige fidelidad, respeto, aceptación gustosa de las limitaciones, trabajo y esfuerzo; formar parte de quienes no logran compaginar con este ideal hace que la misma sociedad acepte y vea como “normal” el contraer noviazgos con este tipo de conductas, permitiendo que los patrones sigan desarrollándose en las parejas y simplemente aceptando que así es, que ya nadie puede ser fiel, que es anticuado.

Las bases de un matrimonio sano se construye desde el noviazgo por lo que es de suma importancia trabajar en la virtud de la fidelidad, transparencia y lealtad en sí mismos para poder transmitir todo esto a tu pareja con la intención de unirse a futuro y seguir construyéndose desde el auto-conocimiento, la sanación de sus heridas personales, autoestima y dignidad.

La fidelidad también se trabaja estando en la soltería aplicándola en tus relaciones interpersonales, con tus amigos, familiares, en los ambientes en los que te desenvuelves; contigo mismo/a, trabajando en tu propia realización, un ejemplo muy claro en nuestros tiempos es en las conversaciones que tienes por medio de las redes sociales, no ilusionando ni alterando los sentimientos de las personas con las que conversas.

¡No eches a la borda un corazón sincero, trabaja en tu interior para conservar lo que es bueno, bello y verdadero!