¡Patrón de los carniceros, fabricantes de libros, guantes, pieles, zapateros, sastres, mercaderes de queso, viñadores, albañiles y otros!

24 de agosto Fiesta de San Bartolomé.

Fue parte de los 12 Apóstoles de Cristo, según la tradición, después de la Ascensión del Señor, predicó el Evangelio en la India, donde recibió la corona del martirio.

Originario de Caná de Galilea, Natanael fue elogiado por Cristo por su inocencia y sencillez de corazón: “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño”. Su encuentro con Cristo cara a cara fue el día más emocionante y lleno de gozo para él, pues había sido escogido para ser el sexto apóstol.

Se dedicó a la evangelización y la conversión de mucha gente, en Armenia estando con vida le arrancaron la piel, fue decapitado por el rey Astyages en Derbend. Según la tradición, este martirio ocurrió en Abanopolis, en la costa occidental del Mar Caspio, después de haber predicado en Mesopotamia, Persia y Egipto.

En la iconografía, a San Bartolomé Apóstol se le representa con barba, un libro y un cuchillo, a veces se le retrata sin piel o de pie con su libro en la mano y un demonio negro encadenado a sus pies.

Dedicó su vida a amar a Dios, dio testimonio de entrega a Cristo, muriendo por Él y para Él.

Que nuestro querido Apóstol San Bartolomé, ayude a los cristianos a ver, en su ejemplo de martirio, un testimonio heroico de perseverancia ante las dificultades, de fidelidad ante la duda y de valor ante la timidez. Que podamos tener solo una parte de lo que este fiel Apóstol tuvo ante el Señor.

ORACIÓN A SAN BARTOLOMÉ, APOSTOL. 

Glorioso San Bartolomé Apóstol del Señor, Jesús se dirigió a ti con gran elogio llamándote “una persona sin engaño” y te dio una señal de que Él era el Hijo de Dios y Rey de Israel. Concédenos la gracia de ser siempre inocentes y mansos como palomas. Al mismo tiempo, ayúdanos a tener su don de la fe de ver su mano divina en los acontecimientos de nuestra vida diaria. Que podamos discernir los signos de los tiempos que llevan a Jesús en la Tierra y con el tiempo unirnos a Él para siempre en el Cielo.

Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.