¡Símbolo de alianza indisoluble entre los esposos!

El anillo nupcial no es simplemente un aro de hierro, éste tiene un significado poderoso; es un instrumento de vida consagrada que recuerda a los cónyuges la alianza realizada el día en que decidieron unir su vocación al matrimonio y la unión que ambos tienen con Dios a través de su sacramento.

El sacramento del matrimonio es una de las vocaciones en donde los amados se demuestran su amor por medio del “sacrificio” que implica el servir y perdonar al otro, es un llamado al corazón por parte de Cristo para renunciar así mismo, entregarse completamente en dignidad a la persona elegida sin perder la visión que ambos fueron creados para el amor eterno en Dios; son ayuda mutua, no una competencia.

El anillo sea del material del cual esté hecho, con piedras de alta calidad o sencillo contiene en si un poder enorme; pues les recuerda el principio de su unión, el motivo principal del por qué están hechos el uno para el otro pero sobre todo el verdadero amor que Cristo Jesús les tiene a cada uno.

Es un signo de oración que la Iglesia dispone para recibir las gracias y otros efectos para la vida espiritual; e incluso puede tener la fuerza de un exorcismo contra los ataques y tentaciones de espíritus malignos que inducen al adulterio y la fornicación. 

Llevar el anillo puesto es un signo de amor y respeto a tu matrimonio, a la alianza que adquiriste con Dios y cónyuge; no es sólo llevar una aro en el dedo por protocolo sino es un recuerdo especial que Dios te hace a través de símbolos que tú eres un don hermoso para tu pareja, un regalo apartado que se da día con día a la misma persona y que por medio de ese tesoro tan maravilloso puedes Adorar a Dios con todo tu corazón.

Una sola carne eran antes de que Dios sacara a Eva del costado de Adán, una sola carne vuelven a ser ahora hasta que la muerte los separe y en el Cielo sean como ángeles. (Mc 12, 25).