“La Virgen concebirá y dará a luz a un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros”. 

Estamos a pocos días del nacimiento del niño Dios, y es de gran emoción sentir su presencia; nos reuniremos en familia, tendremos una bonita cena y diremos discursos de amor.

Ésto sólo es parte de la tradición de cada año, pero recordemos que lo más importante es abrir el corazón y la razón para tener conocimiento que Jesús nació con un propósito; salvar a la humanidad. Navidad es el tiempo perfecto para dar, recibir amor, dejar aquello que no nos permite ser feliz, ser conscientes de nuestra fragilidad humana, acudir con arrepentimiento a Dios y con su ayuda convertir el alma.

El mundo se encuentra en contingencia, ha sido un año de mucho aprendizaje pero también de dolor por aquellos que partieron, Dios ha permitido esta situación para que nos acerquemos más a Él, para que con libertad elijamos amarlo, amar, perdonar al prójimo y dejar ídolos y/o pecados que sólo nos alejan de su presencia real. Tal vez no perdiste a nadie, pero de alguna u otra manera has elevado tus ojos al Cielo orando por algo que te marcó, has sentido un vació en tu vida que no has podido llenar con cosas materiales, personas, títulos, placeres; y que únicamente será llenado por el amor transformador de Dios a través del Espíritu Santo.

Emmanuel: Dios con nosotros, es Dios hecho hombre que ha venido y renovado su promesa no sólo en navidad sino todos los días; Él siempre ha estado en ti, acompañándote en tu caminar por esta vida, quiere renovar su amor por medio de su nacimiento; desea tener un encuentro personal contigo, anhela impregnar de amor tu corazón y darte la seguridad de que pase lo que pase cuentas con su protección, su perdón pero sobre todo que debes saber que eres su más preciado tesoro.

Recuerda que todos los días son una nueva oportunidad para ser mejor, para agradar a Dios, para trabajar en ti, vivir conforme a sus mandamientos y ser feliz; la clave de lograrlo es cumplir la voluntad de Dios en tu vida, dejarte enamorar plenamente por Él y disfrutar al máximo de sus regalos.

¡Ama, perdona, sirve y disfruta con alegría tu vida; permite que Cristo sea tu compañía junto con su madre la Virgen María! 

Reflexionar es parte fundamental para dejar lo viejo e iniciar un camino nuevo con Jesús, por lo que deseamos que tu encuentro con el amor verdadero sea renovador, profundo y salvífico; feliz cuarto domingo de Adviento.