El conocer a Jesús no puede ser solamente intelectual. Si nos quedamos con todo esto sólo en nuestra mente, y no tenemos una relación cada vez más profunda con Jesús, no tiene caso leer libros, pasajes bíblicos, reflexiones y demás…

¿De qué me sirve saber altas cosas de la Santísima Trinidad, si no tengo humildad, desagradando a la Santísima Trinidad? Las palabras bonitas y sabias no me hacen justo ni santo, pero si en mi vida hay sacrificio y amor por los demás, eso sí me llevará a la santidad. Aunque me sepa toda la Biblia de memoria y los dichos de todos los santos, si no tengo amor con los demás, de nada me aprovecha.

Confiésate esta semana, cumple tu penitencia y el día doce estarás preparado para recibir las Gracias especiales de Dios.

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