Hay ciertas características que nos hacen ver si el amor que le tenemos a María nos lleva o no a la santidad…

¿Cómo debe ser la verdadera devoción a María?

Interior: Debe partir del espíritu y del corazón; nace del amor que se le tiene a ella.

Tierna: Llena de confianza. Como la de un niño con su madre, recurriendo a ella en todas nuestras necesidades, con sencillez y ternura.

Santa: Conduce al alma a evitar el pecado y a imitar su humildad, fe, obediencia, oración, paciencia, etc.

Constante: No cambia a cada rato ni vive en tristeza.

Desinteresada: Inspira a un alma a que no se busque a sí misma, sino sólo a Dios en su santísima Madre. No amamos a María por sus favores sino por ser ella.

Con estas características debemos ver si nuestra devoción a María nos lleva a la santidad.

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