En estos doce días se deberán emplear en vaciarse de todo lo que es contrario al espíritu de Jesucristo: La práctica del pecado y la desobediencia. Para vaciarnos de todo esto, debemos pasar más tiempo con Dios, pues Él es el único que podrá llenar los vacíos que tenemos en nuestra alma. Para santa Teresa, el estar con Dios se llama: oración.

“Cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y habla a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre que ve en lo secreto, te premiará”. Mt. 6, 6

No olviden leer o escuchar y orar la parte que toca de su manual de Consagración.

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