La pregunta importante es: ¿Cuál es la importancia de esta Consagración? ¿Para qué nos consagramos a Jesús a través de María?

Consagrar viene de una palabra en hebreo: Kidush, que quiere decir… Santificar o apartar.

A través de esta consagración nos estamos santificando para Dios, apartándonos para Él, mostrándole que somos de Él y de ningún otro dios (de ningún otro pecado o apego).

¡Para eso nos consagramos! ¿Se imaginan lo feliz que es Dios al apartarnos sólo para Él? Porque todos estamos hechos para ser solamente de Dios, esa es la meta de nuestra vida.

¡Mañana comenzamos la preparación de 33 días para consagrarnos!

Hoy, seguimos conociendo a San Luis María y a su libro “tratado de la Verdadera Devoción” para entender la profundidad de consagrarnos a Jesús a través de María.

Para san Luis María Grignion de Montfort, “María nos acompaña en nuestra peregrinación de fe, esperanza y caridad hacia la unión cada vez más intensa con Cristo, único salvador y mediador de la salvación” Es decir, María nos acompaña en nuestro camino espiritual hacia la santidad. Ella no nos hace santos, es el Espíritu Santo nuestro santificador, pero ella conoce bien el camino, y quiere acompañarnos en él para que no nos perdamos.

Por eso dice el santo: “Cada vez que tú honras a María, María contigo alaba y honra a Dios, si tú dices María, ella repite Dios”.

Para San Luis María, la verdadera devoción mariana es Cristo céntrica y se convierte en un medio fácil y rápido para “encontrar a Jesucristo perfectamente, para amarlo tiernamente y servirlo fielmente” (Tratado, 62).

Este año haremos la Consagración que viene en el libro “Preparación para la Consagración Total según san Luis María Grignion de Montfort”, de editorial Combel, la cual hemos hecho cada año.

Nuestra consagración se divide en 4 partes:

  1. Vaciarnos del mundo.
  2. Conocerme a mí mismo.
  3. Conocer a María.
  4. Conocer a Jesús.

¿Listos?

¡Descarga tu manual de Consagración!   https://bit.ly/3D5Nruc