SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA MADRE DE DIOS.

Nosotros muchas veces nos olvidamos de que tenemos un papel extraordinario en la salvación de muchas almas.

Somos sacerdotes para interceder por los demás, profetas para anunciar y advertir y reyes para servir a todos.

Fuimos creados para entregarnos a las otras personas, para salir de nosotros mismos, ¡Para amar!

Nuestra ofrenda traerá salvación a miles de almas y nuestra vida dará fruto abundante, mucho más que si llegáramos a conseguir el mayor honor, poder, placer o riqueza que este mundo pueda ofrecer.

Recuerden leer y orar la parte que toca de su manual de Consagración.

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