SAN JOSÉ, CUSTODIO DE LAS VIRGENES.

Bajo el título de “Custodio de las vírgenes”, San José nos ofrece un gran ejemplo del valor de la castidad. A través de su santa intercesión tenemos un magnifico canal de gracia disponible para ayudarnos a superar los muchísimos obstáculos que enfrentamos día con día para vivir en la virtud.

Debido a su pureza y vocación, a José se le confió también continuar con su misión de proteger a los puros de Dios y a la integridad de la familia.

Este poder de Dios fluye a través de él como recompensa de su fidelidad perfecta.

Todo el clero, los religiosos y las familias deben de recurrir a este poderoso intercesor.

Recuerden leer y orar la parte que toca de su manual de Consagración.

¡Dios los bendiga!

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