SAN JOSÉ OBEDIENTÍSIMO.

Aunque parezca extraño, podemos ser libres siendo obedientes, porque al obedecer a Dios, realmente estamos siendo libres al convertirnos cada uno de nosotros en la persona para la cual nos creó Dios.

La misma naturaleza que Él nos ha dado se perfecciona por medio de la obediencia liberadora de la fe.

En San José tenemos un modelo alentador de obediencia.

Él siguió los designios de Dios a través del anuncio del Ángel.

José, siendo descendiente del rey David, vivió la vida humilde de un carpintero; al desposarse con la joven Virgen María, tenía asegurada una vida futura común, pero bella: un trabajo estable, una esposa amorosa, una existencia sencilla.

Pero el Señor le cambió los planes al recibir el llamado de ser el padre terrenal de Dios mismo.

Recuerden leer y orar la parte que toca de su manual de Consagración.

¡Dios los bendiga!

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