SAN JOSÉ PRUDENTÍSIMO.

La prudencia es la madre de todas las virtudes y es la virtud clave en la tradición moral cristiana.

Prudencia es la habilidad de realizar juicios correctos.

Nos ayuda a determinar nuestro verdadero bien en cada circunstancia.

En cada situación de la vida, San José fue un modelo de prudencia: oró y esperó en el Señor a que le revelara los misterios del embarazo de su esposa virgen, educó a Jesús, verdadero Dios y Hombre.

Además, cada vez que José supo cuál era la voluntad de Dios, actuó con decisión, rapidez y acierto.

No lo hizo de forma precipitada ni tímida, sino con prudencia.

Recuerden leer y orar la parte que toca de su manual de Consagración.

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