“Los conocerán por sus frutos”. 

El testimonio más que las palabras es el que arrastra, las acciones son la enseñanza más clara para quienes nos rodean especialmente para los más pequeños. Los niños son esponjas que absorben todo lo que ven, sobre todo de sus padres pues son su ejemplo a seguir.

Es por eso que invitamos a los padres de familia a formar hábitos de amor con sus hijos, que realicen una Iglesia doméstica invitando a Cristo a ser el centro de sus vidas, el protector de sus niños, un amigo con el que siempre se puede confiar y llamar en cualquier momento.

Hay oraciones como el Padre nuestro o el Ave María que de inicio se les pueden enseñar a los chiquitos del hogar pero es fundamental crearles una consciencia de con quién se están dirigiendo.

Presentar a Dios Padre, a Dios Hijo y al Espíritu Santo como la Santísima Trinidad es necesario para que ellos reconozcan quién es Dios y cómo está conformado. Si sus hijos los ven postrados ante la presencia del Señor y llevando una vida coherente; será una enseñanza que ellos aprenderán, guardarán por siempre en su corazón porque querrán ser como sus padres y seguir cada uno de sus pasos.

Pueden iniciar orando con ellos a un lado de su cama, dando gracias por todo lo concedido durante el día al igual por la mañana; al despertar invitar a Jesús y a su madre Santísima la Virgencita María a que los acompañe en sus actividades; también a la hora de comer realizar una oración para bendecir los sagrados alimentos.

Recomendamos llevarlos a misa, a la hora Santa y explicarles quién se encuentra en la Santa Eucaristía con el objetivo de tener una intimidad más personal con Cristo, su historia, lo qué hizo Él por la humanidad; existe material dinámico, audio-visual para niños que podrían comprar o adquirir de acuerdo a su edad y así tener mayor comprensión de la historia de la salvación.

Conocer y sentir la presencia de la Santísima Trinidad, mamita María y los santos desde niños los reconforta, ayuda pues tienen así ya el conocimiento de acudir a un ser amoroso, con gran poder que está siempre acompañándolos y que los fortalecerá en cada una de las áreas de su vida.

“Dejen que los niños se acerquen a Mí”.