¡Amaras a Dios sobre todas las cosas! 

Cuando amamos a Dios por sobre todas las cosas, somos capaces de amar a nuestros prójimos y por lo tanto a quienes han partido a la casa del Padre con los que vivimos la experiencia de estar en este mundo. 

El Señor nos ha concedido talentos y medios para ponerlos a disposición de los demás, así mismo nos llama a orar por las animas del purgatorio, ante la necesidad de querer salir de ese estado del alma; los aún vivos tenemos el deber de suplicar a Dios a través de la santa intercesión de la Virgen María por las santas almas del purgatorio.. 

Dios desea que pronto estas almas se encuentren cara a cara con Él por eso nos pide que oremos, realicemos sacrificios y ofrecimientos para que pronto pueda abrazarlas.

A la Santísima Virgen María como madre le importan sus hijos y es ella quien por medio del Santo Rosario nos apoya para entrar al Cielo después de la muerte, por eso su insistencia de rezar a diario por nosotros y por quienes aún se están purificando. 

Cuando finalmente son liberadas se convierten ante Dios en grandes intercesores pues no olvidan el gran favor que hemos realizado, su gratitud no conoce límites y postradas frente al trono de Dios no se cansan de orar por aquellos que los ayudaron. 

Otra de las gracias que se nos concede al sacar a un anima del purgatorio es que ellas pueden acortar también el tiempo cuando estemos en el purgatorio. 

¿Cómo podemos ayudar a sacarlos? Pidiendo desde ya por ellos en nuestras oraciones, aunque no los conozcamos Dios si los conoce y podemos ofrecer nuestra comunión por el anima más olvidada dentro del purgatorio, ofreciendo sacrificios como: ayunos, alejarnos del pecado, no comer tu postre favorito, algún dolor que sientes en tu alma o cuerpo; ofreciendo tu comunión o solicitar a algún sacerdote realizar una misa especial por las animas del purgatorio; si tienes familiares que han fallecido puedes incluirnos en una lista especial para que sean nombrados por el padre. 

Recuerda que el Santo Rosario está lleno de promesas por parte de la Santísima madre de Dios y una de ellas es liberar a las almas del purgatorio e interceder ante el Señor por su liberación. 

Dales Señor el descanso eterno… Y luzca para ellos la luz perpetua. 

Descansen en paz, así sea.